prensa Diego Sasturain
 

Titulo: Un relato de aprendizaje
Autor: Sebastián Sacco
Fecha: 06 de Mayo de 2013
Fuente: La Capital


"Su padre, Polo, iba quedando en el pasado, congelado a pesar de que, en lo concreto, se pudría. Ese aspecto de la muerte era el que más la impresionaba. No la ausencia ni la falta de cariño, besos, mimos, chistes o dinero. No, nada de eso era comparable a la certeza de que lo que había sido su padre se estaba pudriendo en ese momento". El pensamiento corresponde a Violeta, la protagonista de Un episodio confuso. El sentido de la cita, posiblemente, a la novela toda de Diego Sasturain, quien decide ubicar en los años ochenta y dentro de un grupo de adolescentes, una historia de transiciones, descubrimientos y clausuras.
La anécdota de la obra es a simple vista sencilla: Marcelo, Violeta y Guillermo conforman una especie de triángulo en el cual terminará prevaleciendo Guillermo. Sin embargo, las primeras experiencias amorosas de los protagonistas nos retrotraen hacia núcleos familiares, sociales y de poder constitutivos.
Ubicados en una edad simbólica, el mundo de la adolescencia funciona aquí como un lugar desde el cual el pasado eclipsa cualquier aspiración de futuro, o fulgura todavía en el inicio de un recorrido que lo irá borrando. En simultáneo, la ausencia paterna en el caso de Violeta y Guillermo, la supresión de la autoridad familiar y las transformaciones que los primeros intercambios sexuales surten en los personajes se articulan en el escenario de una Buenos Aires que registra aún las marcas de un tiempo traumático y reciente: "Al costado y por encima del trío que habían pasado a conformar, sobre la pared del frigorífico, un enorme cartel que exhibía el mapa de las islas que daban el nombre a la plaza, las nombraba y afirmaba, al mismo tiempo, que eran argentinas, mostraba el paso de los años".
De tal modo, la transición no se refiere sólo a los personajes, sino también a un momento histórico paradigmático: la bisagra entre la última dictadura militar y la década del noventa. En esta línea, la confluencia entre imaginario social, entramado familiar e historia individual puede leerse en varias direcciones: la apertura sexual de los protagonistas, la elisión de la autoridad o el autoritarismo y la pervivencia de cierta violencia contenida.
En sintonía, Un episodio confuso coloca en un plano sutil y contundente el desarrollo de acciones que elevan el grado de tensión, con el agregado de que nunca se llega a una clásica resolución. Lo esperable es aquello que a último momento se le escamotea al lector, una ruptura de lugares comunes o hábitos de lectura que meritoriamente alcanza Sasturain.
Por lo demás, una serie de fragmentos y personajes irrumpen con fuerza en el transcurrir sin sobresaltos de la trama central. De tal modo, y como si el contexto hablara de por sí, todo aquello que rodea a los personajes centrales expresa algo de sus características. Por un lado, Violeta y Guillermo son testigos del suicidio de dos ancianos que se arrojan al vacío, enmarcados en una escena que conjuga magistralmente el trágico hecho y el típico gesto pequeño burgués de la vergüenza: "Era don Antonio, el vecino del piso de arriba. Miró hacia arriba y vio luz. Después, la cabeza de la señora Ernestina, la mujer de don Antonio, que se escondió avergonzada antes de que se encontraran las miradas".
Luego, la figura del profesor Garriga, un docente derrotado por la profesión que entra en tratos con sus alumnos y sufre un paro cardíaco después de un apriete: "Los estudiantes salieron del colegio y se acercaron a donde estaba Garriga, quizá esta sea lo último en anécdotas docentes, lo máximo, más insólito... «el día que me dio un infarto cuando no reconocí a dos alumnos que me habían sobornado con whisky a media cuadra del colegio, me asusté y me caí redondo», en caso de que el anciano fuera capaz de recuperarse y salir de esta".
Paradigma
El episodio está datado en 1989, una fecha paradigmática que sirve para graficar el pasaje entre una serie de catástrofes previas y de carencias futuras; la dictadura y los noventa. En esta dirección, Pipi, un amigo de Guillermo que cobra espesor conforme avanza la trama, señala en el destino de los jóvenes y del relato un camino próximo a la violencia y la marginalidad, una grieta pasajeramente exitosa: "Autos, drogas y armas, faltaba dinero, educación, arte, pluralidad de posibilidades realizadas en las que él siempre estaba presente, todos los rayos que emanan del éxito y el resultado final: entregar una nueva forma de ser y de hacer".
"Más violencia. Realismo", dicta un pasaje del texto, indicando además una inscripción genérica que se plasma en el racconto de fragmentarias genealogías familiares, en marcas propias del contexto de los ochenta, y en un fino equilibrio entre tensiones subrepticias y el surgimiento explícito de la violencia. En este sentido, Rocky, la mascota de Guillermo, vendría a representar la tensión permanente, la mezcla paradójica de obediencia, mansedumbre, ferocidad y violencia.
En última instancia, Un episodio confuso puede leerse como una novela propia del realismo hoy, como un relato de aprendizaje y, asimismo, como una narración del suspenso, de la transición, de inquietantes traspasos temporales, corporales y políticos.

 

Titulo: Los jóvenes románticos
Autor: Carolina Esses
Fecha: 10 de Noviembre de 2012
Fuente: Revista Ñ, Clarín


La adolescencia -ese mundo adulto que se viene encima con toda su cuota de incertidumbre y expectativa a cuestas- siempre ha sido un momento privilegiado para la novela: responde a su premisa más clásica, la de mostrar el arco de transformación de un personaje, su aprendizaje o caída. Los personajes de Un episodio confuso, esta segunda novela de Diego Sasturain, transitan su último tramo de la secundaria- en una nocturna, en una escuela de monjas o municipal, poco importa- sin embargo, es difícil afirmar que sean adolescentes. Violeta, Guille, Pipi, cada uno de ellos atraviesa una tragedia que los acercó hace rato a la adultez. La muerte o la ausencia del padre, de la madre, de un hermano o la incursión en la cocaína. Estamos en los primeros años de la democracia. El panorama político es confuso, el pasado reciente todavía es confuso, lo que sucede en el barrio de viviendas populares donde transcurre la novela es confuso -un espacio contenido en sí mismo, cerrado y asfixiante, casi carcelario, planificado por un urbanismo que, obviamente, no contempla la posibilidad de implosión personal de sus habitantes.
Como aquella mirada panóptica que tan bien describía Foucault, Sasturain elige narrar desde una elaborada tercera persona que permite pensar la novela dentro de la tradición de escritores contemporáneos que se preguntan por las posibilidades del realismo -con todos los matices que el término implica- y que apuestan fuerte en la construcción de un narrador: Sergio Chejfec, por ejemplo, o Martín Kohan. A medida que explora la interioridad de los personajes, el autor teje una prosa compleja, imbrincada: las oraciones se hacen largas, las frases se entrecomillan poniendo en duda aquellos espacios cristalizados del saber o del llamado sentido común y el narrador se demora en largas reflexiones. Muestra el revés de parlamentos escuetos, de pequeñísimos intercambios verbaes, -"si, "no", "nada", "todo" -entre los personajes. Se representa así un desfasaje: el que se produce entre percepciones de un mundo que los chicos diseccionan, someten a interpretaciones, a teorías propias que les sirven para construir una idea particular de lo que los rodea -pero solo narrador y lector conocen- y lo que dicen, lo que hacen, lo que de ellos se ve. Este doble tiempo es uno de los grandes hallazgos de la novela.
La prosa de Sasturain pide un lector atento, demorado que esté dispuesto a volver sobre las mismas líneas para seguir el hilo de pensamiento que propone el narrador. Decisión que celebramos porque plantea el encuentro con un escritor que propone un proyecto narrativo de largo aliento que nada tiene en común con los golpes de efecto o el discurso publicitario o periodístico. Hay en Un episodio confuso una poética clara, una intención de representación, sin descuidar la trama- que resulta sumamente interesante dentro del panorama de la narrativa local.

 

Titulo: Intimismo y sociedad
Autor: Ana Vicini
Fecha: 21 de Octubre de 2012
Fuente: Perfil



Un episodio confuso es mucho más que una novela de iniciación. En ésta, su segunda novela, Diego Sasturain nos coloca, mediante la voz de un narrador omnisciente, en el camino de Guille, Pipi, Violeta y Marcelo, y, paralelamente, nos devela una radiografía de la Argentina de fines de los años ochenta. A través de una prosa reflexiva e intimista, Sasturain logra retratar los conflictos, miedos, tensiones e ilusiones que generan en estos cuatro adolescentes sus días de aprendizaje, de encuentro, de desencuentro, de duda y deseo.
Diego Sasturain, nacido en Buenos Aires en 1972, narra de manera precisa y con un ritmo que nunca deja de perder el interés, los días y las noches de estos jóvenes que, casi sin darse cuenta y llevados por el impulso y la curiosidad, comienzan a experimentar el amor, el sexo, el alcohol, las drogas, el coqueteo con el delito, la incertidumbre y el desconcierto que les generan los primeros choques con sus mayores o la pérdida temprana de los mismos. La trama, por otra parte, alberga una mirada, por momentos casi sociológica –que consiste en poner en relación dos aspectos fundamentales : la sociedad y el individuo –, sobre una Buenos Aires de transición que, luego de años de dictadura, ensaya sus primeros pasos en democracia con el fantasma de la guerra de Malvinas, los días de hiperinflación y las libertades y derechos casi a estrenar, pero que aún producen cierto temor.
Mediante acertados guiños generacionales –en el lenguaje, el consumo o las formas de relación, acercamiento y comunicación– pero sin caer en ningún momento en el costumbrismo, el cliché ochentoso o la mera nostalgia, el autor logra ubicarse con precisión en la atmósfera y el contexto de esa época.
Un episodio confuso es una novela realista, íntima, que se disfruta y representa, además, un recorte claro y minucioso de ese tiempo de aprendizaje complejo y desconcertante que transitaron los adultos jóvenes de hoy.

 

Titulo: Realismo desafiante
Autor: Ramiro Quintana
Fecha: 19 de Octubre de 2012
Fuente: ADN, La Nación


Hacia fines de la década de 1980, entre el lastre de la hiperinflación y la estela resacosa de la dictadura militar y la guerra de Malvinas, un grupo de adolescentes de clase media, casi todos pertenecientes a estructuras familiares socavadas por alguna desgracia (la muerte de la madre y del hermano de Guille, tal el nombre de uno de los cuatro adolescentes que protagonizan la novela, en un accidente automovilístico, por ejemplo), amalgamados por el barrio o por la escuela, se abocan, ávidos a la vez que vacilantes, al descubrimiento del sexo, al consumo de cocaína y alcohol, al frenesí nocturno de una Buenos Aires ritmada por la democracia incipiente, al punk rock como género musical eficaz para canalizar su inadecuación frente al mundo. Los protagonistas parecieran ser, cada uno con sus señas, equidistantes de los personajes adolescentes de Roberto Arlt y de los héroes más recientes de Sergio Bizzio.
Ahora bien: hecha esta sinopsis, podría suponerse que Un episodio confuso, de Diego Sasturain (Buenos Aires, 1972), es una novela más de aquellas que, fatigando los motivos de las narraciones que describen la educación sentimental de sus protagonistas, encallan en un realismo, si no genuflexo, acomodaticio. Pero lo cierto es que el autor de El Tridente, ya desde el comienzo, hace ostensible que, si bien ha adoptado el realismo como forma de representación, lo ha hecho sin ingenuidad, de un modo cuanto menos desafiante, es decir, para enfrentarlo con sus propios límites, para situarlo allí donde las convenciones, lejos de asentarse, son corroídas por un lenguaje -denso pero no suntuoso- que es cepillado a contrapelo de las combinatorias al uso, por los esguinces sintácticos que ondulan el discurrir de las frases, por el afán de problematizar la representación de lo real.
La realidad social y política ingresa en el relato, o bien como indicio sesgado pero insoslayable, o bien como disonancia que se acopla a la cotidianidad de los personajes. Así, por caso, el proceso hiperinflacionario de entonces se percibe en pasajes como éste: "El austral, esa moneda ridícula que señalaba como a un punto de fuga el Polo Sur o, al menos, la ciudad de Viedma, se multiplicaba a sí misma en cifras cada vez más grandes sin ofrecer nada a cambio". O bien la guerra de Malvinas adquiere espesor en el cartel alusivo, cuyas chapas suele llevarse el viento, que los personajes observan con estupor en medio de la noche. Apunta la voz en tercera persona que narra la novela: "El gobierno militar, que había colocado la propaganda de una causa que la mayoría de los habitantes del barrio apoyó en su momento, se había retirado hacía casi seis años, pero había dejado el cartel. Los vecinos, que lo veían como una amenaza, no hacían nada, ya que no sabían o tenían claro quién era el responsable a quien convenía recurrir, si el consejo vecinal o la municipalidad, o de qué manera".
En la escritura de Diego Sasturain -que nunca descansa en lo meramente documental-, hay una acentuada sensibilidad para captar. Genera así espacios colaterales que expanden la perspectiva, las intensidades y los ritmos que atraviesan o circundan los acontecimientos, como si quisiera buscar -y en efecto es lo que encuentra- la resonancia de lo infrecuente en lo familiar, el punto en que las modulaciones de lo repetido se abren a lo nuevo.

 

Titulo: Diego Sasturain: un nuevo comienzo
Autor: T. Miguel D. Barrenechea
Fecha: 11 de Octubre de 2012
Fuente: Fanceville


Presenta “Un Episodio Confuso”, su segunda novela, que revive la adolescencia dentro de una Argentina en crisis.

T. Miguel D. Barrenechea

¿Por cuál Editorial sale?

Sale por Editorial MarDulce para todo el país.

El título me hace pensar en un policial.

Sí, tiene algo de eso. Es una novela realista, digamos. Está ambientada en 1989. Ocurren muchas cosas a la vez. Sube Menem, se va Alfonsín, había hiperinflación, una gran crisis. Para mi fue la primera crisis en la que éramos más conscientes. No sé si eso estaba muy tratado como tema en la narrativa argentina. Es una novela protagonizada por adolescentes, es de iniciación. Es la historia de Guille, Pipi, Violeta y Marcelo, son de distintas clases sociales y sus destinos se cruzan. Además, la novela tiene que ver con la irrupción de la cocaína en el país, como droga de la clase media, y lo que eso implicó para mi generación.

Otro tema es la ingenuidad de los personajes frente al futuro como un lugar utópico. Después hay una serie de transformaciones que van sufriendo, en conjunto con el período histórico. Me pareció interesante contar eso, como van siendo influidos por la coyuntura, la experimentación de la supuesta libertad y lo nuevo, enfrentado a los 80’s y sus levantamientos militares.

Esa época es parte de tu imaginario y tu realidad, ¿no?

Me pareció interesante contar lo que había pasado en esa época por una cuestión generacional, es de mi generación.

¿Se puede conectar a esos jóvenes de entonces con los actuales?

Las transposiciones son siempre engañosas. Lo que yo quería contar ahí, por ejemplo, era el impacto del fin de la escuela pública como el fin de la clase media contenida por el estado. No sabía como trasladar eso a los conflictos actuales de los adolescentes. Si bien es difícil narrar algo sobre adolescentes, en base a mi propia experiencia si podía contarlo para con ese entonces.

Entonces, la adolescencia es parte de ese realismo.

Desde mi perspectiva como narrador, una novela realista me parecía interesante.

En segundo lugar, me importaba narrar en detalle que le iba ocurriendo a estos personajes, con cierta piedad, tratar temas de chicos de diecisiete años. La relación entre adolescentes es una mezcla de amistad, compañerismo y también competencia, violencia de uno sobre otro. Creo que hay una crítica o una puesta en cuestión a ciertos valores consensuados y todavía vigentes en ese momento, sobre la familia, etc. Todo está un poco narrado dentro de un realismo ampliado. Es un realismo con un verosímil extendido. Las cosas que pasan son totalmente plausibles. El tema es que no son muy frecuentes ni son una aventura. Por otro lado, son muy simples: una historia de amor o deseo, sexo y una presencia perturbadora, punk, que aporta el elemento más crítico con la sociedad del momento desde una postura, vista a la distancia, también ingenua, no sólo por la edad, sino por la distancia temporal. Predice los noventas, el verse como un empresario de si mismo.

Cada capítulo está un poco planteado como una escena que abre y cierra.

Como un unitario de televisión

Sí, es una referencia al cine, a una manera de narrar que no viene tanto de la literatura. Yo escribo guiones de televisión, es una cita a eso. Un recurso que me gustó trasponer.



¿Cuánto tiempo te tomó hacerlo?

Un año y medio. La literatura es así, lleva tiempo, escribirla, leerla, es trabajosa por definición.

¿Qué esperás del libro?

Ser bien leído ya es suficiente. La literatura no trae rédito económico en general, es algo que uno hace por placer, deseo, como quieras llamarlo. Supongo que lo que quiero es la posibilidad de seguir publicando.

¿De dónde viene esta pasión por escribir?

Mi gusto por escribir viene por el lenguaje escrito, que tiene infinitas posibilidades, libertades y tradiciones, como materia expresiva es la más inmediata: otro uso del lenguaje que hablamos. En segundo lugar, es porque desde adolescente me hice lector, y en algún punto quise escribir. Es cuestión de animarse, creer un poco en uno y ponerse a escribir. Es algo que se aprende en la práctica. Me pareció que había un tema para contar. Quería escribir una novela realista, en cierta medida convencional, con principio, desarrollo y final … y encontré un tema. Tras las crisis de Argentina y el menemismo, hay una idea de un país que empezó de cero. Yo tenía otros recuerdos y otras cosas que se prolongan hasta el presente. Recuerdo la precariedad económica, tener varias monedas en cinco años.

Todo eso fue una vuelta de tuerca para la historia. Como a vos te habrá tocado el 2001, a nosotros nos tocó el 89.

 

Titulo: Los jóvenes de ayer
Autor: Damián Huergo
Fecha: 23 de Setiembre de 2012
Fuente: Radar, Página 12


Un episodio confuso no es una novela de iniciación. Mejor dicho, no lo es sólo de una, ya que se ocupa de varias, complejas, bruscas, que se cruzan como los fierros de un andamiaje en la vereda de un edificio a medio construir. Diego Sasturain, en su segunda novela, le da una vuelta de tuerca al género: retira la cámara del camino de un joven antihéroe y la va rotando por los días y noches de Violeta, Guille, Pipi y Marcelo. El cuarteto de adolescentes no forma un grupo homogéneo, leal, que se vincula en armonía mientras conforman un nosotros. Al contrario, sus encuentros –vigilados por un perro tierno y amenazante– se dan por una suma de casualidades que los amontona. En esas horas de ocio juvenil, empujados por un equilibrio entre la inercia y el deseo, como en un intercambio de favores, se entregan a experimentar el sexo, las drogas, el delito, las ilusiones y la convicción de que su adultez va a ser diferente de la cómoda amargura de sus padres.

Ubicada a fines de los ochenta, cargada de señas generacionales –tanto en el lenguaje como en consumos culturales– que no abruman, Un episodio confuso se puede leer, también, como la iniciación de la democracia en la Buenos Aires del “período de transición”. Con sutileza, Sasturain convierte la guerra de Malvinas en un cartel oxidado que se derrumba en una plaza oscura, al alfonsinismo hiperinflacionario en una prueba de ensayo y error político, y a la libertad recuperada –luego de años de opresión– en un adolescente anarquista que deviene en una especie de libertina hedonista.

En El tridente, su anterior novela, Sasturain narra con una primera persona intensiva el engranaje de los pensamientos del protagonista que determina su accionar. A pesar de estar narrado en una tercera persona omnisciente, en Un episodio confuso la prosa también se vuelve reflexiva –jamás explicativa– e íntima, albergando una mirada filosófica y, por momentos, sociológica. El resultado es una novela realista, disfrutable, que amplía el marco de comprensión del presente al contextualizar a los jóvenes de ayer