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Titulo: Entrevista: Mardulce, la discusión de lo contemporáneo
Fecha: 12 de Noviembre de 2015
Fuente: Libros Instrucciones de Uso



En España hemos estado acostumbrados a que hayan sido las editoriales de aquí las dirigieran la vista hacia Latinoamérica en busca de nuevos mercados donde vender el exceso de libros que se publican en nuestro país. Sin embargo, en los últimos años, por suerte, se está dando también el fenómeno inverso, y varias editoriales latinoamericanas pequeñas se están instalando en España con propuestas muy interesantes y haciendo las cosas muy bien. Una de las últimas en llegar ha sido la editorial argentina Mardulce, con cuyo editor, Damián Tavarovsky, estuvimos charlando acerca de los orígenes de la editorial, de los títulos que han publicado y de cómo ha sido su llegada a España.

P: ¿Cómo surge Mardulce y quiénes forman parte del proyecto?

R: Mardulce comenzó a publicar en Buenos Aires en septiembre del 2011. Tiene un Director General -que además es también escritor- Juan Zorraquín. Somos una editorial pequeña: Carolina Castro lleva la parte administrativa, María Zorraquín se encarga de la comunicación y también ahora conduce una nueva colección llamada Philos, dedicada al ensayo filosófico, y yo soy el editor. Durante los primeros años, Gabriela Massuh fue también Co-Directora General. Publicamos unos doce libros al año en cuatro colecciones diferentes: la colección Ficción, de los que publicamos seis o siete títulos por año, la colección Ensayo, que se centra en el ensayo literario y la teoría estética, Tiempo, que presenta libros de intervención sociológica, y por último la recién creada colección, Philos. Llegamos a España hace un año, aunque antes ya estábamos en México, Chile y Uruguay, si bien exportando los libros desde Buenos Aires. En España, sin embargo, nos hemos instalado como Mardulce España, con un catálogo pensado para el lector español, unos seis títulos al año que se imprimen en España, con ISBN español, y con su equipo de prensa español.


P: A pesar de ser una editorial pequeña tenéis un catálogo muy interesante, con algunos autores de calado como Echenoz o Cynthia Ozick, y al mismo tiempo apostáis por autores argentinos que están comenzando o que tienen únicamente un par de libros publicados. Ahora tenéis la colección Philos… ¿Cómo planteasteis las distintas colecciones de la editorial? ¿Fue una idea previa o han ido surgiendo a medida que la editorial ha ido creciendo?

R: Me gustaría retomar la pregunta para corregir la primera palabra. Has dicho: «A pesar de ser una editorial pequeña tenéis un catálogo muy interesante…» y más bien debería ser «Porque somos una editorial pequeña tenemos ese buen catálogo». Pero vamos a las líneas generales. Fueron pensadas antes de comenzar con la editorial. Ensayo comenzó a funcionar muy bien a pesar de que por entonces el clima en Argentina no parecía ser proclive a los libros de crítica literaria o, por decirlo de otro modo, a los libros que hablan de otros libros. Decidimos por tanto retomar esa extraordinaria tradición del ensayo literario, muchas veces escrito por propios escritores o por críticos literarios. Pero más allá de eso, a Mardulce, si tuviera que calificarla de algún modo, lo haría como una editorial de descubrimientos. Por supuesto que tenemos a grandes autores consagrados como Ozick, Echenoz o Carlos Monsiváis, pero el corazón de Mardulce está en preguntarse sobre el estatuto de lo contemporáneo, y en esa discusión entran muchos otros autores, más allá incluso de los contemporáneos.


P: ¿A qué te refieres cuando dices que sois una editorial de descubrimiento?


R: Descubrimiento puede ser tanto un autor nuevo, como uno de más de 50 o 70 años de muerto, que no haya sido demasiado leído (muchos de los que publicamos en esa condición incluso no estaban traducidos al castellano) pero que mantienen intacto su actualidad, su interés actual. Es decir, que si los publicamos es porque entendemos que todavía siguen problematizando qué es lo contemporáneo. Antes de publicar los libros de Selva Almada y Ariana Harwicz, hemos publicado aquí en España El gran libro del dandismo, con un texto muy poco conocido de Balzac, junto a otros de Baudelaire y J. B. d'Aurevilly, que reponen esa reflexión acerca de las tensiones que fundan la modernidad. En el dandismo está la tensión entre moda y estilo. Moda es aquello que es masivo, mientras que estilo es lo que te vuelve único y singular. De ahí que el dandi deba llevar el estilo a sus últimas consecuencias y convertirse él mismo en obra de arte. Esa discusión es la que está presente hoy en ARCO, por ejemplo, por eso consideramos que ese libro ejemplifica la discusión sobre lo contemporáneo.

Por otro lado, ser una editorial pequeña que saca unos doce libros al año, nos obliga a ser muy selectivos y a publicar solo aquellos libros de los que nos sentimos enamorados. Por tanto partimos con dos requisitos antes de decidirnos a publicar el libro: el primero es que nos guste, en un sentido estético, pero el segundo, tan importante como el primero, es que el libro transite en torno a esta propuesta de discutir lo contemporáneo. De hecho, a veces nos llegan buenos libros, pero que no son para Mardulce porque no cumplen con este segundo requisito. Algunos de ellos incluso terminan publicados en otras editoriales, a las que llegaron recomendados por nosotros.


P: Y como consecuencia de esta línea editorial tiene que salir de forma natural la colección Philos…

R: Eso es, surge naturalmente. Hasta ahora solo hemos publicado un título en esta colección y sale el segundo a finales de año. Es una colección de nuevas voces o de descubrimiento en el ensayo filosófico, que tiene esta doble perspectiva del ensayo filosófico. Eventualmente publicaremos filosofía dura, pero es muy poco probable que publiquemos tesis o monografías. Lo que queremos es retomar la tradición del ensayo filosófico que ya viene de los griegos, que pasa por Montaigne… Y hemos comenzado con El sentido olvidado: ensayos sobre el tacto, de un filósofo argentino, Pablo Maurette, en el que lleva a cabo un rastreo literario y filosófico acerca del tacto, que es un sentido sobre el que ya apenas se habla.



P: ¿Cómo ha sido el proceso del diseño de cubiertas de los libros?

R: Antes que las cubiertas, lo primero que queríamos hacer era encontrar la mejor relación entre que el libro sea bien accesible en el precio de venta al público, y que a la vez sea atractivo visualmente. No queríamos nada que sea caro, porque sabemos que muchos de los lectores de nuestros libros son –o pueden ser– estudiantes, universitarios, jóvenes en general (aunque no solamente, por supuesto). Es decir, un público muy interesando en la cultura y la literatura, un público que tiene (o va a tener) una gran biblioteca en su casa, pero que vive en un país (Argentina, como ahora también España) sometido a una crisis económica.

Y por otro lado, queríamos un diseño ágil, cómodo, que se pueda leer fácilmente en el autobús o en el metro, por ejemplo, de ahí que ni siquiera le pusiésemos solapas, que no fue una decisión tomada por falta de presupuestos, sino deliberada. Queríamos un libro algo más grande que el de bolsillo pero no demasiado, como para facilitar su manejo. En el diseño, lo que nos interesaba era que fuera moderno, pero no estridente ni de mal gusto. Que sea elegante, tal vez algo sobrio y riguroso, es decir, que nunca agreda al lector. No nos gustan los libros que se ven de 15 metros de la mesa de la librería, como si tuviera luces de neón. Al contrario, nos gustan los libros que den ganas de acercarse a ellos, de tocarlos, de abrirlos, de olerlos.


P: Cambiemos de tercio. Nos llama la atención que vosotros habéis hecho el viaje contrario al que hacen muchas editoriales españolas, es decir, habéis cruzado el charco pero hacia España. ¿Es ese un viaje que pensáis que os puede suponer no solo entrar en un mercado como el español, sino tener acceso después a poder acceder a otros países europeos?

R: Eso quizás era antes. Yo, como autor, cuando publiqué dentro del grupo entonces llamado Random-House, aquí en España, es cuando comenzaron a llegar las traducciones de mis libros. A otros autores les sucedió lo mismo, como a Piglia, por dar un caso mucho más importante que yo, por supuesto, que hasta que no ingresó en Anagrama no fue ampliamente reconocido internacionalmente. Sin embargo eso se terminó a hace algunos pocos años. Un caso que lo ejemplifica perfectamente es El viento que arrasa de Selva Almada, publicada por nosotros en Buenos Aires hace 3 años, que ya está traducida a seis idiomas, y que solo ahora se acaba de publicar en España. También ha ocurrido con Hernán Ronsino, publicado por la editorial argentina Eterna Cadencia, que ha sido contratado por Gallimard, sin haber casi pasado por España. Y hay muchísimos ejemplos más, varios de ellos autores de Mardulce. Esto cambia el panorama y modifica en algo el problema de los años 90, que fue la gran concentración editorial que hubo en Argentina.




P: ¿Qué ocurrió en esos años en Argentina?

R: Planeta compró Emecé, la gran editorial argentina de la derecha literaria de más de 70 años, donde publicaban Borges, Bioy Casares, etc. Random House compró Sudamericana, donde publicaban García Márquez, etc, también una editorial nacional muy tradicional. Y también llegó y se instaló Alfaguara. En esos años la edición independiente argentina casi desapareció. Las grandes multinacionales publicaban, cada una, unos diez autores argentinos por año, pero luego a España llegaban solo uno o dos, a lo sumo. Y otros autores accedían a grandes editoriales independientes españolas como Anagrama o Tusquets. En los 90 no había otra opción. Pero desde hace unos diez años ya es mucho más fácil que haya autores latinoamericanos puedan ser traducidos sin necesidad de pasar por España.

Ahora bien, a Mardulce le interesa venir a España, aparte de por el obvio interés editorial, también porque nos interesa discutir sobre la lengua. En los años 90, debido a ese tremendo proceso de concentración editorial, si un lector argentino quería leer a un autor chileno, por dar un ejemplo, solo tenía acceso a las ediciones españolas que publicasen a algún escritor chileno. Es decir, estando a dos horas de Chile, yo, en Buenos Aires, solo disponía de libros de un autor chileno a través de editoriales multinacionales con sede en España. ¿Cómo llamar a este fenómeno? ¿Imperialismo? ¿Globalización? ¿Empobrecimiento cultural?



Por eso, las editoriales independientes latinoamericanas, ya después de los años 2000, comenzamos a realizar un trabajo de colaboración radial. Nos interesamos, por ejemplo, por los autores peruanos, uruguayos, o chilenos que ofrecían las mejores propuestas literarias y los publicamos en Argentina, sin necesidad de pasar por alguna multinacional con sede no sé dónde… Eso permite restablecer una comunicación entre los lectores y escritores hispanoamericanos que se había cortado debido a esa gran concentración editorial de los 90. En los años 20, 30 o 40 los autores hispanoamericanos se leían mucho entre ellos y, sin embargo, cuando llega la globalización ocurre la paradoja de que es cuando menos acceso se tiene a lo más cercano. La globalización es la forma elegante de denominar al gobierno de los grandes monopolios.


P: En relación con vuestra llegada a España, os distribuye UDL y queríamos saber cómo fue la acogida por su parte de vuestro proyecto.

R: La editorial Periférica –de quien nos sentimos amigos y grandes admiradores de su trabajo- nos sirvió de intermediaria para establecer contacto, y enseguida nos entendimos bien con la distribuidora. Mardulce ya llevaba tres años funcionando y tenía casi treinta títulos en la calle en Argentina, por lo que podían ver qué tipo de proyecto teníamos. Además propusimos llegar aquí con el libro de Echenoz como primer título. Fue todo muy sencillo.


P: ¿No habéis pensado en uniros a otras editoriales argentinas para formar algo similar al grupo Contexto, al que pertenece la editorial Periférica, a la que has mencionado?

R: Tenemos ya un proyecto similar, aunque algo menos desarrollado. Somos siete editoriales y hemos nombrado al grupo, homenajeando a Roberto Arlt, Los siete logos (en honor irónico a su novela Los siete locos). En el grupo estamos Adriana Hidalgo, Eterna Cadencia, Beatriz Viterbo, Katz Editores, Entropía, Caja negra y Mardulce. Compartimos una caseta en la feria del libro de Buenos Aires hace cuatro años, desde hace dos estamos juntos en la de Guadalajara, y ahora estamos tratando de establecer aún más las relaciones entre nosotros. Por ejemplo, compartimos mucha información interna y en México, por ejemplo, vamos a contratar a un equipo de prensa común.


P: Lo has comentado antes, publicáis menos libros en España que en Argentina. ¿Cómo tomáis la decisión de cuáles son los títulos que vais a traer aquí?


R: Hay una mezcla entre la cuestión económica, pues no podríamos publicar los doce títulos que sacamos cada año en Argentina, y una cuestión de los gustos de los lectores de aquí. Por ejemplo, hay algunos libros que son «muy argentinos», que nos gustan pero que es posible que no funcionasen bien España, como un ensayo que escribió una crítica de moda, Victoria Lescano, en el que analiza cómo se visten los personajes de muchas novelas argentinas. El ensayo se titula Letras hilvanadas. Es un libro hermoso, pero quizás no funcionaría bien aquí porque salvo Borges y algún otro, el resto de escritores y obras que se mencionan son mucho menos conocidos aquí. Entonces un primer criterio que tomamos para el primer año de estancia en España fue el de publicar autores traducidos, y de esos autores, publicar a los más conocidos, como Jean Echenoz o Cynthia Ozick, que le dio a la entrada de Mardulce en España ciertas ventajas pero también desventajas. Por un lado, pusimos en circulación libros de autores que ya eran conocidos aquí, lo que nos hacía más fácil el acceso a las librerías. Pero también posicionó a Mardulce como una editorial algo más conservadora de lo que en realidad es. Fuimos un poco a lo más o menos seguro. Pero ahora que ya hemos publicado los dos primeros libros no traducidos -los de Selva Almada y Ariana Harwicz- en España Mardulce va a comenzar a tomar cada vez más riesgos editoriales, que es nuestro perfil habitual.


P: Si ahora tuvieses los medios para publicar cualquier libro que quisieses sin que el dinero fuese un problema, ¿qué publicarías?

R: Mi sueño personal sería publicar –aunque ya hay una veintena de ediciones– una nueva traducción hecha por mí de Bouvard y Pécuchet, de Flaubert. Es mi novela favorita, y siempre he pensado que si un día fuese millonario, me dedicaría a traducirla lentamente, una labor que te puede llevar años.


P: ¿Cuáles son vuestros planes futuros a corto plazo?

R: En España, el próximo libro que publicaremos será un volumen de ensayos, Metáfora y memoria. Ensayos reunidos, de Cynthia Ozcyck, que saldrá en febrero de 2016. De sus libros de ensayo –tiene seis– aún no se había traducido ninguno al castellano, por lo que decidimos escoger junto con ella lo mejor de esos libros y publicarlo en un solo volumen. Es un gran ensayo literario, donde Ozick escribe sobre Henry James o Kafka, y discute con las mejores tradiciones modernas. Creemos que es un gran libro que va a funcionar muy bien.

 

Titulo: Una forma subrepticia
Autor: Damián Tabarovsky
Fecha: 21 de Mayo de 2014
Fuente: Quid


Editar es una forma subrepticia de opinar sobre el estado de la literatura y la cultura contemporánea. Es allí, en esa palabra –contemporánea– que reside, para mí, el interés de la edición. En mis viejos tiempos de Interzona, como ahora en los estimulantes años de Mardulce, siempre intenté que la edición se imbricara con una reflexión sobre el estatuto de lo contemporáneo. Eso implica publicar autores jóvenes, pero también textos de más de cien años que todavía mantienen vigente la pregunta por lo actual. Porque “el espíritu de la época” no reside en correr detrás de lo último que lanza el mercado (que en verdad siempre es lo anteúltimo) sino en intentar trazar caminos propios, interrogar a los textos como un modo de pensar críticamente nuestro tiempo, aspirar a devolverle al presente un rigor intelectual, una densidad conceptual y una ironía sofisticada, que por momentos parece estar ausente. Me gusta imaginar que los lectores que leen los libros de Mardulce concilian el placer hedonista de la lectura, con una actitud crítica.
Hace un momento nombré a Mardulce, editorial en la que trabajo desde 2011 como Director Editorial, cuando lanzamos los primeros títulos. Somos una editorial pequeña, que hace de su catálogo su principal activo en el tiempo. Nuestro fondo debe ser nuestra principal fortaleza, y creo que vamos en esa dirección. Es también Mardulce un ámbito de reflexiones y discusiones internas –siempre bienvenidas- y cada libro que publicamos está sujeto a esas discusiones, al debate sobre las preguntas básicas de la edición: ¿Qué significa editar? ¿Qué libros son interesantes para nosotros y cuáles no? ¿Qué es un buen libro? ¿Qué aporta un libro a un catálogo? ¿Qué implica apostar por un autor? Quizás el entusiasmo de esas discusiones se deba a que todos en Mardulce amamos los libros, todos somos profundos lectores, y todos, o casi todos, también escribimos. Gabriela Massuh y Juan Zorraquín, son los Directores Generales, María Zorraquín se encarga de la prensa y la comunicación, e Inés Petrocchi de la administración. Creo que hacemos un buen equipo.
Publicamos unos 12 libros por año, en tres colecciones: Ficción (novelas y cuentos), Ensayo (centrada en el ensayo literario y de estética) y Tiempo (de intervención socio-política y cultural). Estamos también trabajando en una cuarta colección, de nuevo ensayo filosófico. Publicamos autores argentinos, del resto de América Latina y traducciones (hasta ahora del francés, inglés, portugués y alemán). Publicamos autores jóvenes (como Selva Almada, Leonardo Sabbatella, Ariana Harwicz, Diego Sasturain, Marcelo Carnero, etc.) otros ya reconocidos (como María Moreno, Beatriz Sarlo, Jean Echenoz, Michael Hardt, Carlos Monsiváis, Elena Garro, etc.) y grandes autores clásicos –generalmente inéditos en castellano en caso de que sean traducciones- quizás no tan conocidos, a los que vale la pena descubrir (como Victor Segalen, Roland Firbank, o los ensayos sobre las vanguardias europeas de José Carlos Mariátegui, nunca antes compilados en un libro). También, como parte de esa vocación por discutir lo contemporáneo, editamos una revista trimestral digital de ensayo crítico, llamada Mardulce Magazine, y todos los años en noviembre, organizamos en la terraza de la editorial (un lugar encantador) un ciclo de mesas redondas y debates intelectuales (el del año pasado fue sobre si es posible ser hoy cosmopolita).
Desde un punto de vista estricto, editar consiste en convertir un texto en un libro. Pero a esa transformación acuden toda una serie de complejas operaciones intelectuales, batallas por el gusto, estrategias de convencimiento, y plegarias comerciales. Pocos objetos menos banales que un libro. Quizás el trabajo de un editor de una editorial como Mardulce resida también en mantenerse firme, en no negociar con el creciente proceso de banalización de la industria editorial y de la propia literatura. Nos sentimos herederos de añejas y nobles tradiciones que intentan mantener la dignidad profesional y el riesgo intelectual como carta de presentación editorial. Y a la vez, esa larga tradición nos inspira a reformularla, a actualizarla, a darle nuevos sentidos.
Hace poco, en una entrevista, Selma Almada (de quien estamos orgullosos de haber editado, hasta ahora, El viento que arrasa y Ladrilleros, sus dos primeras novelas) refiriéndose a Mardulce, dijo que se sentía cómoda porque “te juntás a charlar y tomás mate con el editor”. Más allá de la anécdota, se expresa allí parte de la clave de cómo pensamos la edición en Mardulce: como una forma de trato personal con los autores. El autor y su texto son el corazón de una editorial. Los editores, distribuidores, encargados de prensa, diseñadores, etc., hacemos también un trabajo muy importante. Pero el autor y su texto son lo más valioso. Preservar esa valía, ayudarlos y acompañarlos en el proceso de edición de un libro es para mí un placer cotidiano.
Si yo no trabajara en Mardulce, creo que compraría todos los libros que publica.

 

Titulo: La unión hizo la fuerza en la Feria del Libro
Autor: Violeta Gorodischer
Fecha: 19 de Mayo de 2014
Fuente: La Nación, ADN


uparse para ganar fuerza: ésa es la premisa que, en la última Feria del Libro , reunió a varias de las editoriales medianas y pequeñas que se han multiplicado en Buenos Aires. Tal vez el ejemplo más elocuente sea el de Los Siete Logos, stand revelación 2013, que este año apostó a repetir la experiencia. Lo conforman Caja Negra, Eterna Cadencia, Adriana Hidalgo, Beatriz Viterbo, Katz, Mardulce y Entropía. Un popurrí con algunas de las propuestas más innovadoras en lo que hace al terreno literario local. Caja Negra, por ejemplo, nació en 2006 con la publicación de El arte y la muerte, de Antonin Artaud; Nietszche, filósofo dionisíaco, de Ezequiel Martínez Estrada, y Acéphale, libro que compilaba los cinco números de una revista dirigida por Georges Bataille. El crecimiento más importante, sin embargo, se dio en los últimos dos años. Tanto, que hace sólo semanas se hicieron acreedores del premio "Editores del año", elegido por el jurado más incuestionable en termómetros de lectura: los libreros. Palabra desorden, de Arnaldo Antunes; Black Music, de LeRoi Jones, y El contexto de un jardín, de Alexander Kluge, son los últimos títulos editados. "Logramos establecer una frecuencia de novedades y reediciones mensuales más constante que la de los primeros años. Fuimos afianzando y expandiendo ese círculo de lectores: al multiplicar nuestro catálogo, la propuesta editorial de Caja Negra va sumando una mayor cantidad de temas y de registros, va expandiendo su alcance", explica Ezequiel Fanego, uno de sus creadores. En cuanto a la decisión de asociarse con otros colegas, Fanego asegura que tiene que ver con las instancias de diálogo y solidaridad, "muy comunes entre cierto tipo de editoriales". Así, en ese contexto de intercambio, surgió la idea de participar juntos "como un modo de absorber entre todos los costos y al mismo tiempo conformar una propuesta lo más rica y alternativa posible". Algo parecido sostiene Leonora Djament, al frente de Eterna Cadencia, una editorial que, desde su nacimiento en 2008, apuntó a un crecimiento lento y sostenido a partir de la publicación de literatura, poesía y ensayos. El mes pasado sacaron al mercado La descomposición, de Hernán Ronsino, y Sobre Kafka, de Walter Benjamin. "Es más fácil, divertido y rentable agruparnos con otras editoriales -asegura Djament-. La Feria del Libro es un espacio muy grande y costoso, y la mejor alternativa fue elaborar una estrategia asociativa donde potenciamos nuestros catálogos." Damián Tabarovsky, de Mardulce, afirma: "Publicamos libros arriesgados, y a la vez, lo hacemos de una manera profesional: los libros están bien editados, bien distribuidos, con buena prensa. Exportamos a América Latina y España". ¿Sus últimos títulos? Inclúyanme afuera, de María Sonia Cristoff, y Letras hilvanadas. ¿Cómo se visten los personajes de la literatura argentina?, de Victoria Lescano.

PLANES PARA EL FUTURO

Tanto éxito tuvieron Los Siete Logos, que ya han compartido varias ferias en el interior del país durante 2013, fueron juntos a la Feria del Libro de Chile y tienen planes para Guadalajara. Pioneros de la movida, los mentores de Entropía, que acaba de cumplir su primera década, miran el pasado con fuerza reivindicatoria: "Nacimos en 2004, cuando aún eran muy notables las secuelas de la mayor crisis socioeconómica de la historia argentina. Un contexto complejo, que presentó dos características que alentaron la formación de nuevas editoriales. Por un lado, una fuerte restricción del mercado importador de libros como consecuencia de la devaluación del peso. Por otra parte, el clima social había derivado en una gran efervescencia en la producción textual -recuerda Sebastián Martínez Daniell-. En estos años surgieron Interzona, Eterna Cadencia, Bajo la Luna, Mansalva, Tamarisco, Adriana Hidalgo, Beatriz Viterbo, Caja Negra, Entropía y algunas más. Editoriales que venían a reflejar esa enorme producción literaria que estaba siendo ignorada o desperdiciada."

Diez años más tarde e inspiradas en varios de estos antecesores, jóvenes apuestas editoriales se unieron bajo el nombre Los Sólidos Platónicos para debutar en la Feria 2014: Fiordo, Aquilina, Letranómada, Libraria, Criatura Editora, Gourmet Musical y Wolkowicz. "El ejemplo de Los Siete Logos nos pareció inteligente e interesante, así que convocamos a algunas editoriales más con las que sentimos afinidades y también complementariedad, y nos tiramos a la pileta", cuenta Julia Ariza, de Fiordo, que editó su primer título en 2012 (El diván victoriano, de Marghanita Laski). Lo interesante es que esta acción trasciende el marco de la Feria: por un lado, ya encaran ventas al exterior en forma conjunta, por el otro, varios de los integrantes del colectivo se agruparon para promocionar sus catálogos en las librerías a lo largo del año. "Y es probable que aprovechemos esta nueva red para pensar nuevas actividades que nos permitan llegar a más librerías, ferias y lectores", agrega Julia.

En el efervescente campo de la literatura infantil, por otra parte, la idea se replica. Bajo el nombre de Tejemos Historias, varias editoriales especializadas en este género (Ojoreja, de Lúdico, Gerbera y La Bohemia) apostaron al objetivo de ganar fuerza y visibilidad en el mismo movimiento. "En una primera instancia, esto ha tenido que ver con la presencia en la Feria del Libro, pero al poco de andar descubrimos que cada quien podía compartir su experiencia y sumar no sólo en el particular de los demás sino también en el colectivo. Así apareció la necesidad de buscar un nombre y empezar a desarrollar una identidad común", plantea Valeria Sorín, editora, junto con Laura Demidovich, de La Bohemia, un proyecto de donde han salido títulos como Una siesta antes de comer, de Sandra Comino y Yael Frankel, Alacrana para armar, de Graciela Bialet e Istvansch, y El Jorobadito, de Roberto Arlt, ilustrado por Luis Scafati.

Ricardo Romero, de Aquilina (parte de Los Sólidos Platónicos), repasa el parate de dos años que tuvo su editorial, nacida en 2008, ("problemas de distribución", aduce) y se alegra de haber podido resurgir en el último año. "Las editoriales chicas tenemos las mismas ventajas (capacidad de riesgo y apuestas personales, ausencia de burocracia que encarece la producción de cada libro), pero también los mismos problemas: distribución, proyección, llegada a los lectores -sostiene-. Estar en la Feria es un salto hacia adelante en todos estos aspectos, y el hecho de reunirnos teniendo catálogos tan distintos nos permite que los lectores se crucen." La ventaja, coinciden todos, es que entre ellos no compiten. Más bien, se complementan.

 

Titulo: Es hora de agrandar la biblioteca
Autor: Silvina Friera
Fecha: 03 de Febrero de 2014
Fuente: Página 12


Como un sueño repetido, pasan los minutos, las horas. Cuando los lectores vuelven en sí y abren los ojos, descubren que, a pesar de la escatología de manual y alguna efímera pesadilla, el mundo de los libros está más variado y recargado. La Internacional Cronopia tendrá un año de largo aliento en el centenario del nacimiento de Julio Cortázar con reediciones y libros especiales, con fotos y textos. En el surtido de novedades hay poemas inéditos de Juan José Saer, una novela inédita de Fogwill, la poesía reunida de Arturo Carrera, los relatos compilados de Marcelo Cohen, nuevas novelas de Luis Gusmán, Rodrigo Fresán, Sergio Olguín, Claudio Zeiger, Laura Alcoba, Leonardo Oyola y Gabriela Cabezón Cámara, entre tantos otros. La lengua portuguesa también jugará su propio mundial. La 40 Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, con San Pablo como ciudad invitada, alentó la edición de un combo de narrativa y poesía brasileña, integrada por Joao Gilberto Noll, Nuno Ramos, Ferréz, Bernardo Carvalho, Ricardo Lisias y Arnaldo Antunes. Más allá de esta frontera geográfica, están también los angoleños Gonçalo Tavares y Ondjaki. En el varieté universal brillan los nuevos títulos de Richard Ford, Milan Kundera, Thomas Pynchon, Haruki Murakami, James Salter, Roberto Saviano y Zadie Smith; además de los cuentos inéditos de M. John Harrison y por primera vez los cuentos completos de Joseph Conrad.

Alta es la expectativa que genera Salinger (Seix Barral), de Shane Salerno y David Shields, la biografía del autor de El cazador oculto. Entre las novedades literarias más deslumbrantes estará Canadá, de Richard Ford, novela editada por Anagrama, calificada como una de las obras más destacadas del narrador estadounidense. El enigma de China, de Qiu Xiaolong (Tusquets), es un nuevo volumen de la saga del inspector Chen Cao. La ira de los ángeles es el flamante episodio del detective Charlie Parker del irlandés John Connolly (Tusquets). Tres platos fuertes completarán el menú de Tusquets: una nueva novela del checo Milan Kundera sin título confirmado en castellano; Bleeding Edge, la nueva novela de Thomas Pynchon, y Underground, novela del japonés Haruki Murakami. En London, NW (Salamandra), la británica Zadie Smith narra las vidas de un puñado de personajes afectados por la insatisfacción crónica. Una novela inédita en castellano de Irène Némirovsky ya se puede conseguir en las librerías: Los bienes de este mundo (Salamandra), precuela de Suite francesa. Lo que queda de James Salter (Salamandra), ambientada en las décadas doradas que siguieron a la Segunda Guerra Mundial y protagonizada por un joven oficial que regresa de la guerra y encuentra trabajo en una pequeña editorial, fue elegida como uno de los libros del 2013 por The New York Times. En Arab Jazz, novela del escritor francés Karim Miské, traducida por Eduardo Berti y publicada por Adriana Hidalgo, el distrito 19 de París se ve sacudido por la aparición del cadáver de una joven azafata en lo que parece ser un asesinato de características religiosas. De la suiza Noelle Revaz llegará En cuanto a las bestias (Beatriz Viterbo). Los bosnios, de Velibor Colic, editado por Periférica, son relatos que transcurren durante la década del ’90 en los Balcanes.

El italiano Roberto Saviano regresa con Cero, cero, cero (Anagrama), novela en la que explora el narcotráfico en Latinoamérica. En Flechas de plata (Adriana Hidalgo), el novelista austríaco Walter Kappacher indaga en la fascinación del nazismo por la técnica puesta al servicio del poder de destrucción y de la ambición de dominio. El catálogo de La Bestia Equilátera seguirá incorporando títulos singulares y apuestas de riesgo: una nueva selección de cuentos de V. S. Pritchett, quizá el más grande cuentista inglés del siglo XX; Toque de queda, tercera novela de Jesse Ball, la primera que se traduce al español, una original fábula para adultos protagonizada por un redactor de epitafios, una niña muda y encantadora y una madre desaparecida; Payasadas, de Kurt Vonnegut, una de sus grandes novelas, en nueva traducción de Carlos Gardini; y El espectro de Alexander Wolf, de Gaito Gazdanov (San Petersburgo 1903-Munich 1971), un thriller existencial sobre un emigrado ruso que rastrea a un misterioso escritor que escribió un relato demasiado parecido al secreto que intentó esconder toda su vida. Enterrado en vida, de Arnold Bennett (1867-1931), una comedia sobre el tema del doble, será publicada por Impedimenta, que traerá también Henry y Cato de la narradora irlandesa Iris Murdoch (1919-1999). Del británico M. John Harrison Edhasa publicará unos cuentos inéditos en castellano, traducidos por Mirta Rosenberg. La misma editorial ofrecerá los Cuentos completos de Joseph Conrad, primera vez que se reúnen todos sus relatos, con traducción de Martín Schiaffino. Windblown World. Los diarios de Jack Kerouac. 1947-1954 y La voz en el closet de Raymond Federman (1928-2009) son dos de los libros que ofrecerá Editores Argentinos.

Aunque está entre los cinco escritores franceses contemporáneos más importantes, François Bon (1953) permanecía inédito en castellano. Mardulce publicará Mecánica, editada en Francia en 2001. Hacia el último trimestre llegará quizás “el libro del año”: Los papeles de Puttermesser, de Cynthia Ozick, considerada “la mejor escritora viva norteamericana”.

Borradores y novelas inéditas

“¿Por qué un álbum Cortázar? Porque no podíamos esperar más”, plantea Carles Alvarez Garriga en la introducción de Cortázar de la A a la Z (Alfaguara). Con motivo del centenario de su nacimiento, la Internacional Cronopia reclamaba ya con demasiada insistencia una nueva aproximación al escritor y al hombre. “¿Por qué no intentar un almanaque, ‘un hermoso libro, suelto y despeinado, lleno de interpolaciones y saltos y grandes aletazos y zambullidas’, como proponía Julio Cortázar?” Alfaguara acaba de sacar Los reyes (1949), el primer libro publicado por Cortázar con su verdadero nombre. Entre las novelas inéditas de Fogwill, Alfaguara pondrá en circulación Nuestro modo de vida y editará por primera vez los Relatos reunidos, de Marcelo Cohen, autor que publicará por Entropía Música prosaica, ensayos acerca del arte de la traducción. Habrá más Juan José Saer: Borradores inéditos 3 (Seix Barral), el tercer volumen de la colección Borradores, contiene más de 150 poemas inéditos del autor de Glosa. Un libro esperadísimo es la Poesía reunida de Arturo Carrera con todo lo publicado hasta ahora, que editará Adriana Hidalgo. La parte inventada (Mondadori), de Rodrigo Fresán, es “una novela sobre la creación literaria, en la que el autor de El fondo del cielo, Jardines de Kensington e Historia argentina indaga en los pliegues por los que una historia o una vida real se convierten en literatura”, anticipa Juan Ignacio Boido a Página/12. Hasta que te conocí es la nueva novela de Luis Gusmán (Edhasa). En Las extranjeras, de Sergio Olguín (Suma de Letras), continuación de La fragilidad de los cuerpos, la periodista Verónica Rosenthal deberá enfrentarse al entramado de corrupción e impunidad de la provincia de Tucumán. Ultra/Tumba, de Leonardo Oyola, también por Suma de Letras, transcurre en un penal de mujeres. La nueva novela de Roque Larraquy en dupla con el diseñador gráfico Diego Ontivero, Informe sobre ectoplasma animal (Eterna Cadencia), revela el mundo excéntrico de un científico obsesionado por fotografiar la energía que emana justo en el momento de la muerte. La dramática historia de una mujer que resiste un desalojo mediante la construcción de una obra de arte a partir de su propio cuerpo. De eso se trata Romance de la negra rubia (Eterna Cadencia), la nueva novela de Gabriela Cabezón Cámara.

Le bleu des abeilles, de Laura Alcoba, traducida por Leopoldo Brizuela para Edhasa, es la continuación de la historia de La casa de los conejos. Federico Jeanmaire y Claudio Zeiger presentarán nuevas novelas: Guerra civil (Seix Barral) y Los inmortales (Emecé) respectivamente. Verde oscuro, de Alicia Plante, cierra la Trilogía del Agua, por Adriana Hidalgo. Gonzalo Castro publicará su tercera novela en Entropía, sello que también lanzará Kamikaze, un libro de cuentos de José María Brindisi, y los relatos de Las esferas invisibles, de Diego Muzzio. Una conspiradora compulsiva es la protagonista de Inclúyame afuera (Mardulce), novela de María Sonia Cristoff. El pez rojo (Mardulce) es la segunda novela de Leonardo Sabbatella. El alma de los parias, de Jorge Nedich (Ediciones de la Flor), es una novela testimonial sobre la vida de los gitanos en el país.

El mundial de la lengua

Los transparentes, de Ondjaki, escritor angoleño que reside en San Pablo (Brasil), novela que obtuvo el Premio José Saramago 2013, llegará por Letranómada. Un narrador fundamental de la lengua portuguesa contemporánea es Gonçalo Tavares, presente con dos títulos: Un viaje a la India , con traducción de Florencia Garramuño, una epopeya cuyo héroe es un delincuente, un hombre mediocre; y El barrio (Interzona). En Hotel Atlántico, de Joao Gilberto Noll, editada por Adriana Hidalgo, el narrador es un ex actor sin empleo, sin nombre, sin familia, sin equipaje, que vive de la ayuda de otras personas. Queda por definir la traducción del título de la novela de Bernardo Carvalho O filho do mal (Edhasa), ambientada en la San Petersburgo soviética. Habrá muchos narradores y poetas brasileños para leer. El libro de los mandarines, de Ricardo Lisias, es una novela de humor corrosivo, una crítica fulminante del mundo de las grandes finanzas, publicada por Adriana Hidalgo. Del paulista Nuno Ramos se editará la novela Ó, por Beatriz Viterbo. Dios se fue a almorzar, de Ferréz (Corregidor), es la historia de un hombre que abandonó a su familia al tiempo que fue abandonado por Dios. Palabra desorden es una antología bilingüe del poeta Arnaldo Antunes que editará Caja Negra.

Ensayos, diarios y otras hierbas

En Letras hilvanadas. Cómo se visten los personajes de la literatura argentina (Mardulce), de Arlt a Hebe Uhart, pasando por Puig, Aira, Mansilla, Victoria y Silvina Ocampo y muchos más, Victoria Lescano describe el modo en que la vestimenta y más aún el estilo aparecen en los textos de la literatura argentina. Memoria de los ritos paralelos. Diario de Nueva York, de Miguel Grinberg, editado por Caja Negra, es el diario que escribió durante 1964, cuando fue testigo de la movida neoyorquina en torno de la poesía y el jazz. El pensamiento del filósofo italiano Giorgio Agamben no deja de moverse entre la filosofía y la filología, la historia y la investigación de la genealogía. Otra de sus laboriosas delicias vendrá este año: Categorías italianas. Estudio sobre la poesía y la literatura (Adriana Hidalgo). Formas comunes. Animalidad, cultura, biopolítica, de Gabriel Giorgi, publicado por Eterna Cadencia, es un acercamiento a la definición y a los grandes temas de la biopolítica a través de textos literarios fundamentales de la literatura latinoamericana. Alexander Kluge, escritor y cineasta alemán, indaga en la noción de autor y de esfera pública, conceptos clave para abordar su obra en El contexto de un jardín (Caja Negra). Helene Maurel-Indart, crítica literaria francesa, ofrece en Sobre el plagio (Fondo de Cultura Económica) una pequeña historia actualizada del plagio en el campo de la literatura. Un ensayo que se publicará por primera vez en castellano es Tragedia moderna de Raymond Williams (Edhasa). En Walter Benjamin y el problema del mal, título alternativo, (Fondo de Cultura Económica), Ricardo Forster examina la relación de Benjamin con el judaísmo y la crítica benjaminiana a la idea de progreso. Por primera vez aparecen en español todos los textos de Benjamin sobre Kafka, incluidos los inéditos, en un solo volumen, Sobre Kafka (Eterna Cadencia), traducidos por Mariana Dimópulos.

Conversaciones con Henri Meschonnic (1932-2009), publicado por Editores Argentinos, son las entrevistas al filósofo francés por primera vez reunidas en libro. Testo yonqui, de Beatriz Preciado, es una reflexión acerca del lugar (subalterno) de las mujeres en las sociedades occidentales (Paidós). Espartaco. Simbología de la revuelta, de Furio Jesi (1941-1980), se trata de una fenomenología de la revuelta entendida como inmediata suspensión del tiempo histórico, que saldrá por Adriana Hidalgo. Obrar mal, decir la verdad. Sobre la función de la confesión en la justicia, de Michel Foucault, es un curso que dio en la escuela de Criminología de Francia sobre el fenómeno de la confesión en la justicia penal, que pondrá en circulación Siglo XXI. La misma editorial editará Escritos sobre literatura, de Foucault, donde reflexiona sobre Shakespeare, Cervantes y Proust; Ultimas lecciones. Cursos en el Collège de France del gran teórico de la lingüística Emile Benveniste, con prólogo de Julia Kristeva e introducción de Tzvetan Todorov; y El antropólogo en el mundo global, el nuevo libro de Marc Augé. Habrá más Foucault para saborear: La pintura de Manet (Fondo de Cultura Económica) recoge el texto de una conferencia de 1971 en Túnez sobre el pintor francés; y Du gouvernement des vivants (Fondo de Cultura Económica), “el gobierno de los vivos”, curso bisagra pronunciado en el Colegio de Francia en el primer trimestre de 1980. Un año para celebrar la rapsodia de voces y sorpresas que vendrán.

 

Titulo: ¿Contra qué escribe?
Autor: Alfonso Reece Dousdebés
Fecha: 12 de Agosto de 2013
Fuente: El Universo, Ecuador


Esta pregunta se la planteó la revista Mardulce Magazine en una encuesta a varios escritores argentinos. Alguna publicación cultural de estas latitudes podría hacer un ejercicio similar con literatos ecuatorianos. La cuestión me suscitó algunas ideas que me permito exponerles, pensando como novelista. Creo que la novela es una suprema rebelión contra la realidad. Incluso cuando se pretende narrar exclusivamente hechos reales, como lo hace Edwards en Persona non grata, Binet en Hhhh, finalmente rige la imaginación, la más noble de las facultades humanas, la más irreductible, la más espiritual, morada privilegiada de la libertad. Toda novela parte del presupuesto de que algo está mal en el mundo, algo falta o algo sobra. Por eso trata de caricaturizar la realidad, o de denunciarla como atroz, o de evadirla totalmente, o de embellecerla, o de completarla. Cuando imaginamos somos dioses, creamos mundos. El escritor se siente Yahveh frente a Adán, los personajes son una nueva humanidad. Esta situación se hace explícita en Niebla, de Unamuno. De manera que todo novelista, por el simple hecho de serlo, escribe contra la realidad.

Por eso el novelista solo alcanza vuelo cuando se enfrenta a la forma más real de la realidad, es decir, cuando escribe contra el poder. La palabra realidad viene del latín realitas y esta, a su vez, de res, cosa. El poder convierte en cosa lo que por esencia no es tal, el ser humano, al que utiliza como cosa, en el mejor de los casos como res, que es lo mismo. La cosificación se produce porque el poder convierte en medio lo que solo puede ser un fin en sí mismo. (La homofonía nunca es coincidencia, “real”, propio de reyes, tiene a connotar “real”, que existe verdaderamente). Todo poder es un establecimiento, en consecuencia, es esencialmente conservador, no quiere que la realidad cambie, porque el cambio significaría su fin. El establecimiento tiene que ser estable.

Todos los grandes novelistas lo entendieron así, Cervantes es un claro ejemplo. Sus obras son enfrentamientos evidentes o metafóricos con diversos poderes, porque hay distintos tipos de poder. Existen poderes literarios: las escuelas dominantes, las academias, las organizaciones, los grupetes, las mafias de escritores, que ejercen efectivo control sobre los medios culturales. Están por supuesto los poderes mediáticos, tan gravitantes en el último siglo, sin olvidar a los económicos y religiosos. Pero todos estos, por poderosos que puedan llegar a ser, no son definitivos si no están coludidos con el poder político, el que por definición mantiene el monopolio de la fuerza física en un territorio determinado y por tanto “decide en última instancia”. El momento en que un novelista transa con el poder está aceptando un establecimiento, ha admitido que la realidad está completa. Entonces se convierte en apologeta de las “realizaciones”, la obvia etimología de las palabras nos releva de explicaciones. Bueno, contra eso escribo, pero sería muy inexacto decir que soy un “escritor de oposición”... o sí, lo soy, de oposición a la realidad.

 

Titulo: letras: Damián Tabarovsky “imagino que su tarea va a continuar casi sin cambios con el e-book”
Autor: Sofía Rodríguez Galván
Fecha: 27 de Febrero de 2013
Fuente: Underama


Damián Tabarovsky es director editorial de Mardulce, inclinada al polo cultural que edita por amor al aire porque “el libro es, para los que la hacen, un objeto imprescindible, destinado tal vez a sucumbir por los embates de la industria del entretenimiento y los mogules de la concentración de contenidos”. O al menos eso profesa en su web.

Mardulce se compone de dos colecciones: ficción, con más de diez títulos y ensayo, con ocho.

Tabarovsky también es escritor y columnista del suplemento Cultura del diario Perfil.



¿Cómo nace Mardulce y quienes la conforman?

Juan Zorraquín y Gabriela Massuh son sus directores generales. Inés Petrocchi se ocupa de la administración y María Zorraquín de la prensa y la comunicación. Yo soy el director editorial.

Mardulce publicó sus primeros libros en agosto de 2011. Surge del entusiasmo de Juan y Gabriela por armar una editorial pequeña y de calidad, pensada para un público que ama la literatura y el ensayo literario. Yo ya había sido editor en Interzona, y cuando fui convocado para Mardulce rápidamente nos dimos cuenta de que el proyecto era viable, y que compraríamos el mismo entusiasmo. Entonces creamos dos colecciones: una llamada Ficción y otra Ensayo. En ambas publicamos autores argentinos, del resto de Latinoamérica, y traducidos de otras lenguas. Autores jóvenes, consagrados, y también clásicos (o semi-clásicos: escritores que no circulan demasiado o que vale la pena descubrir) que mantienen una formidable contemporaneidad. Hemos lanzado a escritores como Selva Almada, Leonardo Sabbatella o Diego Sasturain, y a la vez le hemos dado espacio a ya reconocidos como Beatriz Sarlo, Jean Echenoz o Carlos Monsiváis, sin contar también a los clásicos como Lima Barreto, Victor Segalen o José Carlos Mariátegui.



¿Piensan agrandar la cantidad de colecciones?

En abril lanzamos nuestra tercera colección, llamada Tiempo. Son textos de intervención, que buscan provocar discusiones en el campo político y cultural, como una forma de pensar críticamente el presente. Comenzamos con Preservar y compartir. Bienes comunes y movimientos sociales, de Raúl Zibechi y Michael Hardt.




¿Crees que el rol del editor se vio modificado con la llegada del e-book?

Todavía es un poco prematuro para saberlo. Aunque tiendo a pensar que, más que el rol del editor, lo que va a cambiar es la idea de lo qué es una editorial, y sobre todo de los modos de distribución, circulación y lectura de un libro. Se va profundizar la auto-edición, y por lo tanto, va a haber una disminución de la influencia de la editorial como institución. Ahora bien, en términos laborales el editor trabaja eligiendo y estableciendo textos (ya sea de autores locales, traducciones, etc.) e imagino que su tarea va a continuar casi sin cambios con el e-book.

Últimos tres libros que hayas leído.

Estoy releyendo a Fogwill porque tengo que dar un seminario sobre su obra. Fuera de eso, leí Lectures on the english comic writers, de William Hazlitt, la correspondencia entre Hanna Arendt y Gershom Scholem, y Una vida plena, de L.J.Davis.