prensa Mardulce
 

Titulo: Renovadas tentaciones para lectores que no se resisten
Autor: Silvina Friera
Fecha: 22 de Enero de 2013
Fuente: Página 12


La lista de próximas ediciones es interminable, como la de la temporada pasada. Sólo cabe señalar que la industria editorial promete inundar las librerías con nuevos títulos y con reediciones y que, este año, varios sellos inaugurarán el formato e-book.


El cuerpo de novedades editoriales está en movimiento. Los sellos proponen y los lectores disponen. El nuevo de Philip Roth, el eterno candidato al Premio Nobel de Literatura, tal vez sea el último, si cumple su palabra y se jubila de la escritura. En la ensalada de nombres internacionales se vienen títulos de Haruki Murakami, J. M. Coetzee, Michel Houellebecq, John Irving, Emmanuel Carrère, Jeffrey Eugenides, Orhan Pamuk, Umberto Eco, John Connolly, Stephen King, Chuck Palahniuk, Andrea Camillieri, Irène Némirovsky, Amélie Nothomb, Daniel Pennac, François Bon –un narrador francés contemporáneo hasta ahora inédito en español–, Paolo Giordano, Philippe Claudel, Khalid Hosseini, Petros Márkaris, Liu Xiaobo, Jacques Rancière, Alan Badiou, Zygmunt Bauman, Pierre Bourdieu, Giacomo Marramao, Francine Masiello, Rudy Kousbroek y Raymond Federman, entre otros. Habrá también textos de tres brasileños: Rubem Fonseca, Milton Hatoum y el escritor de culto Dalton Trevisan; del mexicano Elmer Mendoza, el salvadoreño irreverente Horacio Castellanos Moya y el cubano Leonardo Padura.

Pronto llegarán inéditos de Fogwill y Roberto Fontanarrosa, cuentos de Hebe Uhart, el cierre de la trilogía de Alan Pauls, otro libro de Aurora Venturini, un nuevo título de Rodrigo Fresán y de Fabián Casas, un texto de Horacio González junto con José Pablo Feinmann, un ensayo de Beatriz Sarlo; novelas de Miguel Vitagliano, Claudia Piñeiro, Patricio Pron, Eduardo Belgrano Rawson, Betina González, Selva Almada, Ignacio Molina y Alicia Plante; relatos de César Aira, Sergio Chejfec, José María Brindisi, Alejandra Laurencich y Fernanda García Lao; la poesía reunida de Silvia Baron Supervielle y más inéditos de Juan José Saer, los cuentos completos de Rodolfo Walsh y los escritos periodísticos de Francisco “Paco” Urondo.

Días de gloria

La gran ventana de los sueños, uno de inéditos de Fogwill, será el puntapié para la publicación, por Alfaguara, de toda la obra narrativa del escritor. La recopilación de los sueños del autor de Los pichiciegos, sus múltiples intereses y pasiones, podría llegar a constituir lo mejor de lo que vaya a editarse durante 2013. Los cuentos de Hebe Uhart, escritora admirada por Fogwill, también ocuparán un espacio fundamental. Un día cualquiera (Alfaguara) es un compendio narrativo de recuerdos de infancia, escenas cotidianas, viajes, trabajos e historias de palabras. Dos platos fuertes desplegará Ediciones de la Flor: el esperadísimo Negar todo y otros cuentos de Fontanarrosa y los Cuentos completos de Rodolfo Walsh, prologados por Ricardo Piglia. Seix Barral continúa con la edición de los Papeles de trabajo 2. Borradores inéditos de Juan José Saer, segundo volumen con apuntes, anotaciones y bosquejos de lo que sería, posteriormente, parte de su obra. Por primera vez se presentará la casi totalidad de los artículos periodísticos, crónicas y entrevistas de Francisco “Paco” Urondo (Adriana Hidalgo). En marzo Alan Pauls cerrará su trilogía con Historia del dinero (Anagrama), en la que explora la relación entre un hijo y su padre ludópata. Vida interior de las plantas de interior (Mondadori) es la novela de Patricio Pron que llegará en febrero a las librerías. Mondadori editará en marzo Los rieles de Aurora Venturini; en abril, cuentos de César Aira; y anuncia nuevos títulos de Rodrigo Fresán y Beatriz Sarlo. Mardulce tiene un as en la manga: Ladrilleros, segunda novela de Selva Almada, que estará disponible en abril. Antes, en marzo, la misma editorial pondrá en circulación el primer libro de cuentos de Juan Zorraquín, Tormentas, que “retoma la mejor tradición argentina de la violencia de la naturaleza apremiando los cuerpos”, plantea el editor Damián Tabarovsky a Página/12. Entropía, que cumplirá diez años en 2014, está articulando un catálogo de largo aliento en el que incluirá Cómo usar un cuchillo, cuentos de Fernanda García Lao; Modo linterna, relatos de Sergio Chejfec; una tríada de obras de teatro de Romina Paula –Fauna, El tiempo todo entero y Algo de ruido hace–; nuevos relatos de José María Brindisi y Los puentes magnéticos, novela de Ignacio Molina. Próximamente estará en las librerías Las poseídas de Betina González, Premio Tusquets de Novela. Eterna Cadencia apostará por Beya. Le viste la cara a Dios, novela gráfica de Gabriela Cabezón Cámara e Iñaki Echeverría; un libro del poeta Mario Ortiz y una novela de Miguel Vitagliano.

Temporada alta

Los avatares de la vida de una niña en los primeros meses de 1976 es el material narrativo que eligió Claudia Piñeiro en Un comunista en calzoncillos (Alfaguara), un texto diferente donde la realidad social y doméstica se imbrica para contar el golpe de Estado y las tensiones de la vida familiar. Eduardo Belgrano Rawson presentará su nueva novela, Vamos fusilando mientras llega el orden, por Planeta. La misma editorial lanzará Nunca bailes en dos bodas a la vez, primera ficción de Carlos Ulanovsky, y un nuevo libro de Fabián Casas. Lo que dicen cuando callan (Alfaguara) reúne los relatos anteriores de Alejandra Laurencich –Coronadas de gloria y Cuentos de mujeres oscuras– y suma un nuevo volumen de cuentos. Polígono Buenos Aires (Edhasa), de Marcos Herrera, es un policial de lenguaje austero que tiene como protagonista a un dealer. Otro policial, Entre hombres, de Germán Maggioli, muy elogiado por Elsa Drucaroff, será reeditado por Edhasa. De estructura minuciosa y panorámica, con múltiples puntos de vista, Fuera de temporada, novela de Alicia Plante que editará Adriana Hidalgo, retrata la vida real de Pinamar cuando el balneario queda desnudo de los ropajes glamorosos del verano. Al margen (Adriana Hidalgo) es la poesía reunida de Silvia Barón Supervielle. La explicación de Nicolás Peyceré, un largo poema en 84 estancias que narra una historia de amor, será editado por Beatriz Viterbo. La misma editorial ofrecerá otra “rareza”: Diario de la hamaca paraguaya de Lila Zemborain, un libro entre la crónica y el poema. El cuerpo de la voz de Francine Masiello es un ensayo crítico sobre la poesía argentina de las últimas décadas, que saldrá también por Beatriz Viterbo. Vuelve Hombre en la orilla de Miguel Briante, en la Serie del Recienvenido (Fondo de Cultura Económica) que dirige Piglia. Regresan Sara Gallardo con su Eisejuaz; Juan Filloy con La potra y Copi con La mujer sentada, tres reediciones de El cuenco de plata; y Reina Roffé con la primera reedición de Monte de Venus, novela censurada en 1976, que circulará a partir de abril a través de la editorial Astier.

La voluntad de intervenir

Horacio González y José Pablo Feinmann reflexionan sobre sus vidas, el pasado militante y el presente comprometido en Historia y pasión. La voluntad de pensarlo todo (Planeta). Era necesario que volviera a la palestra un texto crucial, Marx en la Argentina, de Horacio Tarcus, en una nueva edición de Siglo XXI, editorial que traducirá por primera vez al castellano La nobleza de Estado. Educación de elite y espíritu de cuerpo de Pierre Bourdieu, uno de los grandes sociólogos del siglo XX. Mardulce inaugura una colección de intervención llamada “Tiempos”. Preservar y compartir, el primero de la serie, de Raúl Zibechi y Michael Hardt, es un análisis minucioso de los nuevos movimientos sociales a escala global. Si editar es un modo de intervención, El cuenco de plata lo hará con la Primera fenomenología del espíritu de Hegel, una edición bilingüe con traducción, prólogo y notas de Julio De Zan. Fondo de Cultura Económica (FCE) promete tres textos significativos. El primero es La república de Platón de Alain Badiou. La cultura en el mundo líquido moderno probablemente será el título del nuevo trabajo de Zygmunt Bauman; una reescritura de las peregrinaciones del concepto de cultura en un mundo marcado por las nuevas formas de globalización, migración y las “mezclas” de poblaciones. El tercero es Contra el poder, del filósofo italiano Giacomo Marramao, un ensayo sobre el poder desde diversos ángulos entre los que se destaca el repaso de la obra máxima de Elías Canetti, Masa y poder. Otra intervención fuerte de Adriana Hidalgo es El secreto del pasado de Rudy Kousbroek (1929-2010), hasta ahora inédito en castellano, considerado el más importante ensayista holandés que cultivó una “literatura del exilio”, como la del palestino Edward Said.

Otros ensayos de intervención que suscitarán interés son Valencias de la dialéctica de Fredric Jameson y Figuras de la historia de Jacques Rancière, que publicará Eterna Cadencia. De Rancière habrá otro título, Béla Tarr. El tiempo posterior (El cuenco de plata). El lector insaciable no tendrá respiro. Siglo XXI tentará con tres libros: Borges y la física cuántica, de Alberto Rojo, las relaciones entre la ciencia, el arte y la literatura; Las neuronas de Dios de Diego Golombek, un cruce entre ciencia y religión, y Ciencias políticas, el primer libro de Alberto Kornblihtt, el “Maradona de la ciencia en la Argentina”.

El eterno retorno

En abril llegará la nueva novela del francés Emmanuel Carrère, Limónov (Anagrama), en la que cuenta la vida “rocambolesca” del escritor y político ruso Eduard Limónov, uno de los opositores más grandes de Vladimir Putin. El sello de Jorge Herralde editará en mayo Matar al padre, de Amélie Nothomb, y en junio La trama nupcial de Jeffrey Eugenides, el autor de Las vírgenes suicidas y Middlesex, que suele publicar cada diez años. Otro lanzamiento que genera expectativas es la Poesía de Michel Houellebecq, un volumen que aglutina sus cuatro poemarios. Los fanáticos de Haruki Murakami pronto contarán con Después del terremoto (Tusquets), seis relatos que transcurren luego del terremoto que asoló la ciudad japonesa de Kobe en 1995. La misma editorial convidará con un menú de policiales que incluye Cuervos de John Connolly, de la serie de Charlie Parker; Liquidación final de Petros Márkaris, nuevo caso del inspector Jaritos, y Nombre de perro de Elmer Mendoza, “el zurdo” Mendieta ahora sumergido en las redes del narcotráfico. Tusquets arrimará también a estas orillas Personas como yo, de John Irving, la tragicómica historia de un amor frustrado que recorre más de medio siglo, y El sueño del retorno de Horacio Castellanos Moya.

Del aluvión de novedades internacionales, cabe destacar que saldrá en junio, por Mondadori, Scenes of a Provincial Life del Premio Nobel de Literatura J. M. Coetzee. A través de la misma editorial llegarán A bonheur des ogres de Daniel Pennac (abril); Damned de Chuck Palahniuk (mayo); el último de Philip Roth (marzo); Mr. Sleep, la secuela de El resplandor, de Stephen King (octubre); y A Stranger in my Mind de Orhan Pamuk. En marzo estará La danza de la gaviota, la nueva novela de Andrea Camillieri, quien hacia fin de año sumará otra más, La caza del tesoro, ambas por Salamandra. El mismo sello promete Jezabel de Irène Némirovsky; El cuerpo humano, la nueva novela de Paolo Giordano; Aromas de Philippe Claudel y And the Mountains Echoed de Khalid Hosseini, el autor de Cometas en el cielo. No tengo enemigos, no conozco el odio de Liu Xiaobo es una selección de los artículos más destacados del Premio Nobel de la Paz 2010, editada por Emecé. Construir al enemigo de Umberto Eco lo publicará Lumen, en marzo.

Zapatos Cómodos. Una especie de biografía del autor franco-americano Raymond Federman (1928-2009) es una de las sorpresas de Letranómada. Fue novelista, poeta, ensayista, crítico y profesor universitario. Estudioso de la obra de Samuel Beckett, de quien fue admirador y amigo personal, escribió en dos idiomas, francés e inglés. “Tiene una concepción de la literatura de tipo experimental que desdibuja los límites entre realidad y ficción porque cree que el lenguaje no puede dar cuenta enteramente de ninguno de estos dos campos. Para referirse a esta imposibilidad, crea el término de ‘surfiction’”, revela la editora María Eugenia Romero. Esta novela, la primera de Federman en Argentina, es un intento de autobiografía o de narración que se irá continuamente posponiendo por la irrupción constante de digresiones, cambios de perspectivas, aparición de otros narradores y puntos de vista. Mecánica es la primera obra del francés François Bon, hasta ahora inédito en castellano, que publicará Mardulce; una narración sobre los recuerdos de infancia, entremezclados con el mundo de los talleres mecánicos y la estética de la fábrica. Otra joyita que traerá la política de traducciones de Mardulce es La flor pisoteada, novela de Ronald Firbank, un inglés de principios del siglo XX de “una modernidad arrolladora”, anticipa Tabarovsky. Letranómada sigue incorporando novelas del autor portugués Gonçalo M. Tavares con Aprender a rezar en la era de la técnica. Otra perlita que se avecina es La trompeta del ángel vengador de Dalton Trevisan (Mardulce), escritor de culto brasileño, reciente ganador del Premio Camôes. Habrá más brasileños de distintas generaciones. El cuenco de Plata reeditará El collar del perro de Rubem Fonseca y Beatriz Viterbo entregará una colección de relatos de Milton Hatoum, La ciudad aislada. Un rescate se agradece de antemano a Mardulce: Y Matarazzo no llamó de la narradora mexicana Elena Garro. ¡A no desesperar, entrañables lectores! Dicen que lo que abunda no daña, cuando no es mal ni cizaña.

 

Titulo: Buena salud editorial y un universo de heterogeneidades
Autor: Silvina
Fecha: 30 de Diciembre de 2012
Fuente: Página 12


Como un pequeño cuaderno de memorias que se garabatea al compás de la arbitrariedad de la evocación, los mejores libros publicados durante este año –la mayoría por editoriales independientes– pone en un primerísimo plano un universo de heterogeneidades que puede eclipsar esa fatalidad inscripta en la novedad. Unas cifras dan cuenta de la salud editorial argentina: 27.482 títulos registrados, 96 millones de ejemplares impresos, 3840 reimpresiones y 13.450.000 ejemplares reimpresos, desde el 1o de enero hasta el 27 de diciembre inclusive, según datos suministrados por la Cámara Argentina del Libro (CAL). No es una ironía que en este listado provisorio haya un enigma de “autoría” sobre el Kanginshu, una joya de la literatura japonesa reunida bajo el título Los cantos en el pequeño paraíso (Emecé), traducida por Masateru Ito. Parece que fue un ermitaño quien recopiló estos cantos; se cree que era el poeta de la renga –canción encadenada– Saiokuken Socho (1448-1532). Tampoco debería extrañar que el podio lo tenga por varias cabezas Visto y oído, de Hebe Uhart, publicado por Adriana Hidalgo, “la última editorial del siglo XX”. Cada una de las crónicas de sus viajes rompe en mil pedazos la mirada. Cada ínfimo detalle que ella registra subrepticiamente expande el campo de las percepciones. Hasta la letra chica de un diario de Asunción provoca un festín. “‘La iglesia de San Antonio arreglada: tiene baño moderno, sexado y nueva lumínica’. ¿A qué me suena este lenguaje? A capricho exuberante, pero tal vez tenga que ver que en guaraní el sustantivo y el adjetivo funcionan a veces como verbo. Es como un sustantivo movido y campanudo”, señala en una de las crónicas.

Máscaras, costuras y budismo

“Para armar un libro hay que hacer/ como las modistas que cosen/ siempre del lado de adentro/ y cuando dan vuelta la tela esas costuras/ que ellas trabajaron confiadas/ desaparecen para ver/ un aceptable/ lado de afuera”, se lee en uno de los poemas incluido en La novela de la poesía (Adriana Hidalgo), la poesía reunida de Tamara Kamenszain, esa “sujeta” que ha trascendido la primera persona y ha ensayado múltiples máscaras, reformulando y cuestionando sus propias convicciones, como si cultivara una conciencia refractaria a las normas. “No corregí nada porque el delito ya se cometió, ¡qué querés que haga! Van a publicar las futuras pruebas de la infamia; esas pruebas no las puedo corregir”, dijo Juan Gelman en noviembre del año pasado cuando Página/12 lanzó su Poesía reunida por entregas, desde Violín y otras cuestiones hasta El emperrado corazón amora, que luego la editorial Seix Barral publicó en un único tomo de más de 1300 páginas.

Volver sobre los poemas de Olga Orozco es como acariciar un talismán. En Poesía Completa –editada por Adriana Hidalgo– se recogen los once poemarios que publicó y un libro póstumo, agrupado bajo el título Ultimos poemas. Las distintas entonaciones de la voz de la hechicera se potencian con otra delicia: la compilación de su obra periodística en Yo. Claudia (Ediciones en Danza), piezas memorables de su labor en la revista femenina homónima –rescatadas por la poeta Marisa Negri–, en las que Orozco se probó el ropaje de ocho seudónimos, entre los que se destacan la desopilante Valeria Guzmán del consultorio sentimental con las lectoras. Una joyita exclusiva es Alejandra Pizarnik/ León Ostrov. Cartas, el epistolario entre la poeta y su primer psicoanalista, editado por Eduvim (Villa María, Córdoba). El que nada tiene. Eso significa literalmente el seudónimo literario de Mu-san Baek, poeta obrero y budista coreano que presentó El tiempo humano (Bajo La Luna) en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, un poemario de una belleza y hondura tan inasibles como el vacío y el silencio.

Silbidos, desacatos y atmósferas

Otra pequeña editorial que ofreció dos encomiables “sorpresas” es Letranómada con El silbador, de Ondjaki –joven escritor angoleño, traducido por primera vez en la Argentina por Florencia Garramuño– con esa voz de otro mundo, la de un forastero que silba melodías en la iglesia de una minúscula aldea africana; un silbido que escapa de los límites del poder humano. Y con En Rimbaud Tilcara de Remo Bianchedi, poeta y artista plástico que “desacata todo lo previsible con un humor y una inteligencia desbordantes”. Personaje memorable es Lucio Andrade, pianista de típica, “un letrista aceptable”, devenido librero, protagonista de Andrade, de Alejandro García Schnetzer, publicada por Entropía; una fábrica de hallazgos que muestra “los olvidos y los límites de la lengua”. Otro personaje que le sigue los pasos, es Alfred Dust –el escritor que no escribe– de Otra vez me alejo, del puertorriqueño Luis Othoniel Rosa, también editada por Entropía. Dos personajes femeninos se imponen: la periodista Verónica Rosenthal, que investiga el suicidio de un conductor de trenes y el enigma de un juego siniestro protagonizado por niños en La fragilidad de los cuerpos (Tusquets), de Sergio Olguín; y Elena, audaz Penélope del siglo XXI, impugna el paradigma de la fidelidad conyugal, en Hablar solos (Alfaguara), de Andrés Neuman. La vigorosa traducción de la literatura coreana en el catálogo de Bajo la Luna trajo otra perla: Mandala de Seongdong Kim, las peripecias de un monje budista disoluto de 32 años, entregado al alcohol, al tabaco y las mujeres. Hay otra perla “casi oriental”: Borgestein de Sergio Bizzio (Mondadori), una novela de atmósferas y estados mentales próxima a cierta literatura japonesa.

El fantasma de Bolaño

A la hora de zambullirse en una gran caja de Pandora, nada mejor que los once cuentos magistrales de Lecciones para un niño que llega tarde del joven narrador peruano Carlos Yushimito, editado por Duomo, donde abundan niños siniestros y naturalmente encantadores. También son once los cuentos que integran El libro de los viajes equivocados, de Clara Obligado, publicado por Páginas de Espuma; una constelación de azares y coincidencias que reavivan eso que el lector a veces suele perder en el camino: el asombro y la perplejidad. “Cuentan que esos peces tienen el poder de hacer del tiempo una sustancia, igual que el viento lo hace con el aire. Y que en noches así, las luces que brillan en el agua se vuelven a ordenar, y todo lo que está escrito en el cielo se puede reescribir”, se dice en uno de los relatos de El último joven, de Juan Ignacio Boido, editado por Seix Barral; textura admirable enlazada por la tentativa de narrar una época, los años ’90, a través de los sueños. Así como merodea el fantasma de Roberto Bolaño en el cuento final, también persiste la felicidad de haber visitado las 197 páginas del primer libro de Boido.

El buen dolor

“La fama, que ya no logré, ya no la quiero./ Mejor quedarme quieto aquí, pensé,/ en el centro del jardín,/ (...) Alucinado con moderación, como los gatos,/ y a cada instante, y siempre/ alejado por completo de mí y de mi nombre.” Esto escribió y confesó en uno de sus poemas. Aunque estuvo en el país por segunda vez con su nueva novela, La luz difícil (Alfaguara), definitivamente “una obra maestra”, Tomás González sigue siendo “el secreto mejor guardado de la literatura colombiana”. El protagonista de su nueva novela es David, un pintor colombiano viudo, casi octogenario, que intuye que “el mundo es inestable como casa en llamas”. Imposibilitado de pintar, a duras penas redacta sus memorias en el 2018, en su finca de La Mesa, acompañado por Angela, su empleada doméstica, que será la encargada de escribir el final de esos papeles –y el de la novela– con su ortografía descarriada. Al repasar su vida, emerge el recuerdo de su hijo y el accidente que lo dejó parapléjico. Jacobo –el hijo–, que no puede soportar los dolores, decide tener una muerte digna. La luz difícil es la evocación de esa espera desgarradora de los padres, narrada como si el eco de esa muerte nunca llegara a producirse.

Infancia clandestina

Dos novelas podrían entablar un diálogo fructífero. En Los pasajeros del Anna C. (Edhasa), Laura Alcoba reconstruye el itinerario de un grupo de jóvenes, “Los cinco de La Plata”, que viaja a Pinar del Río con el fin de prepararse política y militarmente para la revolución que se avecinaba, a fines de la década del ’60. Alcoba nació en La Habana y tenía poco más de un mes de vida cuando realizó la travesía a bordo de ese barco que partió de Génova hacia la Argentina; regreso que clausuró el capítulo cubano de una experiencia fallida. “La afición por el secreto que cultivó toda una generación de revolucionarios: he aquí la primera valla a que me enfrento –confiesa la narradora en las primeras páginas de la novela–. Discreción y clandestinidad. Maestría en el arte de borrar las pistas. En toda circunstancia, ocultamiento, impostura y apariencias falsas.” En Una misma noche, Premio Alfaguara de Novela, Leopoldo Brizuela explora el comportamiento de la sociedad civil durante la última dictadura militar. “Se dice que somos los relatos que nos contamos sobre no- sotros mismos –advierte el narrador–. Pero también somos aquello que no podemos expresar en ningún relato.”

“Hipócrita lector”

Una de las novelas más impactantes de este año es Cámara Gesell, de Guillermo Saccomanno, publicada por Planeta. “Esta noche, hipócrita lector, mi semejante, mientras estás empezando a leer este libro, novela, cuentos, crónica, como más te guste llamar estas prosas, migas de la nada, esta noche de helada, el mar tan cercano y ajeno, ahí nomás, en esta Villa, mayo, junio, julio, agosto, septiembre, que más da, en cualquiera de los meses fuera de temporada, acá, en su chalet del Pinar del Norte, alguien, un agrimensor progre se está garchando a su nene, alguien, un mecánico, en una casa de chapa de la Virgencita está fajando a su mina...” Ese comienzo –amputado porque las líneas no alcanzan– es quizás uno de los más apabullantes y mejor escritos de lo publicado durante este año. No hay tregua ni respiro posible. Una sensación similar sucede con Situación de peligro, novela de Saccomanno reeditada por Astier Libros, centrada en la compleja relación padre-hijo. “Nuestras obras deben asustar, crear dolores de cabeza, preocupar, ponerlo todo en cuestión. Es, por supuesto, una literatura del escándalo”, decía Carlos Correas. Los jóvenes, editada por Mansalva, se inscribe en esta radicalidad que supo concebir el narrador, ensayista y filósofo argentino.

Sangre en el ojo (Eterna Cadencia), de Lina Meruane, ganadora del Premio Sor Juana Inés de la Cruz, bosqueja un extraordinario periplo clínico-existencial de una escritora chilena que vive en Nueva York. Ante la inminencia de la ceguera, el tejido de rencores, angustias y deseos perversos que articula Meruane cifra las zonas de ambigüedad donde la enfermedad se escribe en el cuerpo de la protagonista y en de la sociedad chilena. “Su mal viene de más lejos, doctor”, capta el oído de un desdichado profesor de arte, argentino extraviado en España, que se refugia en una abadía cerca de Avila, lugar donde al fin encuentra su aciago destino europeo. La novela Seres desconocidos, de Mariano García, publicada por Adriana Hidalgo, se impone como un sortilegio de las ruinas. “Quizás haya que inventar una literatura y un arte que creen novedad, no como una ruptura que borre las huellas del pasado, sino como la introducción de paradojas en los discursos existentes, en el discurso del presente”, plantea el narrador de Una belleza vulgar (Mardulce), de Damián Tabarovsky, invitado por Página/12, junto con Oliverio Coelho y Horacio González, a bosquejar su propio trayecto de recomendaciones (ver aparte).

Aguafiestas y confabulados

Cómo no celebrar la edición definitiva en un único tomo de Historia del pueblo argentino, de Milcíades Peña, lanzada por Emecé. Este intelectual “aguafiestas” no deja mito en pie –desde el “espíritu democrático” de la Revolución de Mayo, el “progresismo rivadaviano”, hasta el carácter “revolucionario” del peronismo– en “la más consistente interpretación integral de la historia argentina llevada a cabo desde una perspectiva marxista”, pondera Horacio Tarcus en el estudio preliminar. Un ensayo fundamental para hurgar en las narraciones políticas del siglo XX argentino es Rebeldes y confabulados, de Dardo Scavino, editado por Eterna Cadencia. Una pieza ineludible es la Antología esencial de Carlos Monsiváis (Mardulce), libro de referencia que reúne los principales artículos, retratos y crónicas del “velocista de la prosa”, como lo define Juan Villoro. En Informes de Lectura. Cartas a Montale, de Roberto “Bobi” Bazlen, el hombre que leyó los mejores libros de la literatura europea, publicado por La Bestia Equilátera, los fragmentos de Bazlen conforman una “telaraña infinita” de anotaciones breves y esbozos flotantes de un lector que escribe. Año movido y “campanudo” podría ser la síntesis “perfecta” de este 2012.

 

Titulo: El boom editorial independiente: Entre la guerrilla y la búsqueda de lectores
Autor: Juan Carlos Ramírez F.
Fecha: 10 de Diciembre de 2012
Fuente: Diario La Segunda, Chile


Uno de los hitos editoriales del año ha sido “La danza de los cuervos”, una demoledora investigación de Javier Rebolledo sobre la experiencia de Jorgelino Vergara como “mocito” de la DINA.

Sin mayor promoción, el libro, que revela detalles inéditos -y sangrientos- de los organismos de seguridad en los ’70, ha vendido 7 mil ejemplares y ha permanecido meses entre las listas oficiales de los más vendidos en Chile.

Un triunfo para Eugenia Prado de la Editorial Ceibo que se la jugó por esta publicación que, una vez conocida su temática, generó el interés de las editoriales grandes que intentaron -evidentemente, sin éxito- tentar al autor para que publicara con ellos.



Todo esto se conversó en la mesa-debate “El boom de la edición independiente en Argentina y Chile”, en el marco de la Feria del Libro. Un tema que tomó fuerza gracias al stand doble (E16 y E17) que agrupa a editoriales de poesía y nuevos narradores como Puerto de Escape, Cuneta, Calabaza del Diablo, Libros de Mentira, Chancacazo y Das Kapital.

También gracias al notable catálogo de Hueders (D57) que acaba de editar “Todo Santiago”, compilación de crónicas de Roberto Merino y “La batalla de Placilla”, de Marcelo Mellado.

O a la visita del argentino Damián Tabarosky , director editorial primero de Interzona y luego de Mardulce , que esta semana lanza en su país “Ficciones argentinas”, 33 ensayos de Beatriz Sarlo sobre autores como César Aira o Pola Oloixarac Además es un auténtico agitador cultural que en “Literatura de izquierda” (2004) puso en el tapete el tema del convervadurismo estético -y temático- de muchos escritores supuestamente antisistémicos.

“Si las grandes son los panzers; nosotros somos la guerrilla”

“En una época se hablaba de editoriales chicas y editoriales grandes. Lo que pasó es que las primeras -que eran locales como Sudamericana o Emecé- fueron compradas por multinacionales. Entonces eran chicas versus globalizadas. Y pasamos a llamarnos «independientes»”, explica Tabarosky.

Así, para él esta independencia es la oposición a lo totalitario; es decir, el mercado. Pero, aclara, no es sólo la independencia económica, sino también de criterio. Porque lo económico determina también la estética, y lo independiente debería ser una oposición a eso.

“Lo que me interesa es que el catálogo arrastre al lector hacia otros autores que no conoce, creando un gusto, generando nuevas zonas de discurso y espesura intelectual, problematizando lo contemporáneo. Si las editoriales grandes son los panzers, nosotros somos la guerrilla: sabemos movernos y atacar bien”.

Galo Ghigliott o, de Cuneta, es también organizador de La Furia del Libro, encuentro de editoriales independientes cuya nueva versión -promocionada como la “última”, ya que supuestamente el mundo se acabaría este año- será entre el 14 y 16 de diciembre en el GAM.

“El ideal sería que cualquier persona supiera la diferencia entre una transnacional y una independiente. Creo que sigue siendo una ventaja de unos pocos «iniciados», que entran a la feria del libro y se vuelcan de inmediato a los stands de las independientes para ver qué nuevas joyitas han publicado”, explica.

También cree que las instituciones piensan que “somos demasiado coléricos y que en cualquier momento saldremos con un discurso contestatario o nos quemaremos a lo bonzo”. Aunque reconoce que en parte es así. “A pesar de la diferencia entre los proyectos editoriales independientes, a todos nos motiva un rechazo a la condición actual de la cultura, tan sometida al mercado. Esa lógica mercantil es la del Gobierno, como lo expresó Sebastián Piñera en un debate hace años: «Los libros malos no se venden, la gente elige qué quiere leer», pero no toda editorial tiene un plan de marketing, ni los recursos para desarrollarlo, entonces habrá una enorme cantidad de gente que nunca sabrá que existen libros que realmente quisiera leer”.

Para Marcela Fuentealba, de Hueders, estas editoriales “han marcado la pauta de lo mejor que se edita en Chile” y destaca que ya en los ’80 era casi la única opción con Lihn y Lira publicando “casi fotocopias”. Aunque aclara que las independientes se convertirán en un acontecimiento cultural “cuando seamos más profesionales, los lectores nos conozcan y juguemos de igual a igual con las grandes… que hasta el momento eso no pasa ni por asomo”.

Sin embargo, hay un tema de fondo: “Faltan lectores. Por algún motivo, la gente en Chile compra pocos libros. Es una cosa mucho más allá del IVA, que si es que se quita tampoco soluciona el problema de un circuito libresco pobre. Las ayudas tampoco son garantía y a mi juicio oponen el peligro de las pautas culturales”.

También está el tema de las compras del Estado, como las criticadas recientes adquisiciones para bibliotecas públicas: “A veces ese es el único financiamiento disponible para las editoriales, grandes y chicas. Ahí hay mucha plata y mucha opacidad. Pero creo que las editoriales no se pueden quedar en la queja de falta de apoyo institucional. Hay que ser más busquillas y seducir con los libros”, plantea.

La solución para Fuentealba está en bibliotecas accesibles y grandes, más prensa literaria, libros electrónicos gratis o baratos y “buenas políticas de apoyo a la competitividad e internacionalización de los libros independientes”.

 

Titulo: Argentinas e independientes
Autor: Diego Zuñiga
Fecha: 10 de Diciembre de 2012
Fuente: Qué pasa


Acaban de llegar a las librerías chilenas dos de las editoriales más atractivas de Argentina: Eterna Cadencia y Mardulce Editora. Aquí elegimos algunos de sus libros imperdibles.


Eterna Cadencia

Primero fue una librería -una de las mejores de Buenos Aires- y luego una editorial que debutó en 2008, y que a la fecha ya ha publicado cerca de 100 libros, entre ensayos, novelas y cuentos. De la mano de Leonora Djament y Pablo Braun, Eterna Cadencia ha armado un catálogo diverso y arriesgado: han apostado por autores jóvenes (hay que leer Glaxo de Hernán Ronsino), pero también han abierto la editorial a autores extranjeros (como Georges Perec, Benjamin y las chilenas Diamela Eltit y Lina Meruane) y armaron una colección de ensayos valiosísima, en la que podemos encontrar, por ejemplo, varios libros de Josefina Ludmer, destacando Aquí América Latina, en el que mezcla teoría literaria con autobiografía, mientras analiza a varios autores contemporáneos (Castellanos Moya, Fernando Vallejo, Eltit) y nos recuerda por qué es una de las críticas literarias más lúcidas de Latinoamérica.

Así, la editorial también ha podido darse el lujo de reunir las novelas breves de Onetti, editar esa novela desgarradora que es Desarticulaciones de Sylvia Molloy, traducir por primera vez al español a la cuentista irlandesa Claire Keegan (admirada por Richard Ford) y publicar Lento en la sombra, con los ensayos del austriaco Peter Handke; un libro lleno de momentos notables, como cuando analiza una novela de Thomas Bernhard o el cine de Abbas Kiarostami con una mirada generosa y sorprendente.

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Mardulce Editora

Ha pasado poco más de un año desde que Mardulce Editora apareció en el mapa literario argentino y ya es una imprescindible. El responsable de que haya ocurrido esto es, principalmente, su director editorial, Damián Tabarovsky. Muchos años atrás lo hizo en Interzona (donde publicó a Mario Levrero, Bellatin, Fogwill) y ahora lo vuelve a hacer con este proyecto, en el que podemos encontrar una antología de crónicas y ensayos de Monsiváis, o una novela de Jean Echenoz (Un año), aunque destacan dos libros escritos por mujeres: el primero, la reedición de Andamos huyendo Lola (1980), de la mexicana Elena Garro: mujer de Octavio Paz, amante de Bioy Casares y, sobre todo, una autora deslumbrante que con este libro de cuentos -o novela encubierta- narra el viaje de una madre y una hija por distintos países, cuya historia la cuentan las personas con las que se cruzaron, de la misma forma en que Bolaño lo haría, décadas después, en la segunda parte de Los detectives salvajes.

El otro libro imperdible es El viento que arrasa, la primera novela de Selva Almada (1973). Cuatro personajes en mitad del Chaco: un reverendo y su hija, un mecánico y su ayudante, un auto averiado, los ladridos de los perros, una tormenta que parece llegar en cualquier momento. Un libro breve y rotundo.

 

Titulo: Libros: escribir una ciudad
Autor: Diego Zuñiga
Fecha: 10 de Diciembre de 2012
Fuente: Qué pasa


Probablemente lo que falta en la industria editorial hispanoamericana no sean más proyectos independientes, sino editores que lean, editores curiosos, con una mirada sobre la literatura. Porque cuando ocurre eso, se nota de inmediato. Basta pensar en los argentinos Luis Chitarroni, al mando de La Bestia Equilátera (que ha rescatado a escritores ingleses deslumbrantes, como Alfred Hayes y V.S. Pritchett), y Damián Tabarovsky, a cargo de Mardulce Editora (que publicó El viento que arrasa, la primera y brutal novela de Selva Almada). Hay, en estos proyectos editoriales, un gusto literario definido, arriesgado, que casi nunca falla. Por eso uno como lector, aunque no conozca al autor que están publicando estas editoriales, igual apuesta por ellas, porque sabe que siempre encontrará algo. Y, justamente, ésa es la misma impresión que queda después de leer algunos libros de Brutas Editoras, proyecto chileno pero realizado en Nueva York, a cargo de la escritora Lina Meruane y de la periodista Soledad Marambio. Una de sus colecciones es Destinos cruzados, en la que dos escritores hispanoamericanos escriben una crónica o un relato, cada uno de una ciudad o un país. Así nos encontramos con Berlín [dividido], donde Juan Villoro y Matilde Sánchez retratan, con una atmósfera extraña y densa, la ciudad alemana. O [escribir] París, en el que Sylvia Molloy y Enrique Vila-Matas reconstruyen una ciudad profundamente literaria y, también, desquiciada. No queda más que celebrar un proyecto como éste, sobre todo cuando ya se anuncia un nuevo título que promete: Chile golpeado, escrito por la cronista argentina María Moreno y el mexicano Yuri Herrera.

 

Titulo: El cazador oculto
Autor: Matías Capelli
Fecha: 12 de Abril de 2012
Fuente: Los inrockuptibles


Noviembre de 2011, una noche tibia que insinuaba el verano. En la terraza de un PH de Almagro en el que funciona la editorial independiente Mardulce tenía lugar una amena charla pública entre los editores independientes Leonora Djament y Miguel Balaguer, la crítica Josefina Ludmer y el librero Ecequiel Leder Kremer. Todo transcurría por los carriles esperables hasta que, sobre el final, alguien del público pidió la palabra y dijo que entre la concurrencia estaba presente nada más y nada menos que Jorge Álvarez, responsable de proyectos seminales como la editorial que llevaba su nombre y el sello rockero Mandioca. Pionero de la edición independiente y agitador cultural, después de tres décadas viviendo fuera del país, Álvarez estaba de regreso. Más importante que lo que efectivamente dijo –una defensa del romanticismo y de la intuición frente al profesionalismo editorial–, fue el halo de fascinación que generó entre los asistentes el toparse con una leyenda viviente de la edad de oro de la cultura argentina. Parecía un holograma que había viajado en el tiempo; pero no: era una persona de carne y hueso, de más de ochenta años. Y como nada mejor que hacer los homenajes en vida, a mediados de mes pasado, en la Sala Juan L. Ortíz de la Biblioteca Nacional, inauguró la muestra Pidamos peras a Jorge Álvarez. Punta del iceberg que documenta su influencia incalculable en la cultura argentina a partir de testimonios, primeras ediciones de muchos de sus libros (Puig, Walsh, Saer, Urondo, por citar solo la colección de narradores argentinos) y simples y álbumes icónicos de Mandioca (Tanguito, Vox Dei, Manal, Miguel Abuelo, Billy Bond, Almendra, Sui Generis y Moris, entre tantos otros). Por ahí perdida entre los testimonios impresos figura una frase del propio Álvarez que resume el rol de cualquier editor o productor discográfico de pura sangre: “Mi talento siempre ha consistido en manejar bien el talento de los demás.” Vaya si supo hacerlo: las pruebas están ahí a la vista.
Matías Capelli

En la Biblioteca Nacional, Aguero 2502. Hasta fin de mes.