REVISTA DE MARDULCE EDITORA
OCTUBRE 2015 NÚMERO 08
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El ojo de Bergson


Conversación imaginaria con el gran filósofo. A partir de Cortocircuito de Marcelo Schuster.

Un nuevo trabajo de Marcelo Schuster (Buenos Aires, 1973), joven filósofo argentino que vive en Ciudad de México, ha llegado a las librerías porteñas. Luego de dos textos abstrusos, que se mueven entre lo oracular y lo poético, como Contorsión (Ediciones Sin Nombre, 2008) y Fósil (Ediciones Sin Nombre, 1009), Schuster ahora nos ofrece Cortocircuito: El ojo de Bergson (Ediciones Sin Nombre, 2014).


Tal vez uno de los aspectos más sorprendentes de Cortocircuito sea que, si se lo presentase como la tesis de doctorado que, de hecho, es, automáticamente se estaría engañando al futuro lector. Carente de hipótesis y conclusiones, ¿qué es Cortocircuito? Cuando dos filósofos conversan y se enfrascan en un intercambio de índole reflexiva, el hilo discursivo suele ser bastante errático. Los temas se interponen, se entremezclan y dan pie a nuevas reflexiones que desbarrancan a las anteriores sólo para ser desbarrancadas minutos después.


Esta idea de conversación, como mediada por un teléfono que atraviesa cien años y un océano, da cuenta mejor de lo que cualquiera encontrará cuando abra Cortocircuito. El ojo de Bergson de Marcelo Schuster (Ediciones Sin Nombre, 2013). Quien recibe la llamada es el filósofo francés Henri Bergson y la variedad de temas que recorre Schuster con él (no “contra él” ni “sobre él”, y aún menos “en él”) es tan vasta como asombrosa. La tricotomía vida–muerte–filosofía abre el libro y una innovadora lectura sobre la física y la matemática actual a través de conceptos bergsonianos lo cierran. La relación entre capítulo y capítulo es, por momentos, tenue: una vuelta de página nos traslada del problema de la inteligencia al de la oquedad de la materia, o de una profunda reflexión sobre la fantasía humana a la estructura dual de la razón. Pero así fue pensado por el autor, cuya escritura es descripta como “hecha de saltos” en la contratapa del libro: Bergson y Schuster saltan de un lado a otro en medio de preguntas, peleas, cuestionamientos, acusaciones y concordancias.


Dos filósofos conversan por teléfono, entonces. Y esta conversación que es Cortocircuito se ve interrumpida tres veces por interferencias externas. Custodiadas por páginas en blanco que podrían desorientar a un lector convencional, las voces de Bataille, Weber y Simmel se hacen presentes sin previo aviso. Ellas enfrentan a Bergson y al mismo Schuster, quien habilidosamente las retoma sin integrarlas. Porque si hay algo que el autor no hace es intentar persuadir al lector: Cortocircuito. El ojo de Bergson es una invitación a contemplar una conversación animosa entre dos filósofos que muestran sus “cuitas circulares”. El lector que contempla, gracias a la distancia que una charla ajena le permite tomar, no se siente encerrado en una concatenación de pensamientos que no le pertenecen, sino que constantemente puede darse el lujo de apartar todas las voces de su cabeza y musitar sus propias reflexiones. Allá, en el fondo, dos filósofos conversan.



*Marcelo Schuster, Cortocircuito: el ojo de Bergson, Ediciones Sin Nombre, 2013.





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