REVISTA DE MARDULCE EDITORA
ABRIL 2020 NÚMERO
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Crónicas del mundo


#CORONAVIRUS




        “Seis semanas sentado en un apartamento de dos piezas, con nada para hacer excepto mirar a través de la ventana a los vecinos”. Son las palabras del personaje de James Stewart, Jefferies, en la primera escena del famoso filme de Alfred Hitchcock La ventana indiscreta. Es el protagonista y durante toda la película estará confinado en su departamento, en una silla de ruedas y con una pierna entera enyesada debido a un accidente.  Sus ventanas, que dan a un gran patio trasero comunal, le permiten ver a través de las otras ventanas los pisos que lo rodean, y logra así conectarse con la vida cotidiana de sus vecinos, a quienes ha apodado según lo que le inspiran sus comportamientos. Casi todo el filme está filmado en ese departamento y desde esa ventana.


En estos tiempos de confinamiento, al igual que Jefferies estuve recolectando pequeños retazos de vidas de amigos que viven en distintas ciudades y países alrededor del mundo. Debo aclarar que me considero un alma nómade, he vivido muchos años en distintas ciudades de Europa y Asia. Los viajes y las experiencias en distintos países, tierras, sus gentes y sus culturas son parte de mi existencia cotidiana. Si no fuera por la pandemia que me obliga a quedarme en el departamento porteño desde el cual ahora escribo, estaría llegando a Londres a fines de abril para iniciar un viaje que continuaría por Francia e Ibiza y por lugares que de antemano no podría saber.
 
 
Me sorprende cuántos conocidos tengo en Londres, menores de 45 años, que contrajeron el virus. Conozco dos familias inglesas, muy queridas, cuyos integrantes se infectaron todos. Unos se contagiaron en Sri Lanka varias semanas antes de que se proclame la cuarentena y los otros, en Londres. Ninguno me transmitió demasiado malestar ni preocupación. Otra amiga inglesa estuvo nueve días con el virus y en las redes escribió: “5 cosas que me hubiera gustado saber acerca del coronavirus” y “¿Qué esperar cuando estás esperando?”.  Compartió, entre otras cosas, que el problema está en la inhalación y no en la exhalación y que, si bien ella sintió una opresión en el pecho y gran dificultad para respirar, le advirtieron que la gravedad se daba cuando estamos “inhabilitados” para respirar, y entonces volvió a su casa después de hacerse un chequeo en el hospital.  


En la Costa Oeste de Estados Unidos, cerca de San Francisco, una amiga muy querida se refugia en su casa en la montaña.  Recibe fotos de amigos que ven jaguares salir de noche por las cercanías y eso le saca una sonrisa. Es una “intuitiva” y trabaja con el movimiento de energías. A partir de la cuarentena ha decidido compartir sus talleres en las redes, como sus clases de “QIgong” o el de “Feng Shui e Intuición para el hogar”.  Allí enseñó técnicas para contrarrestar el miedo generando “inspiración” de aire y de ideas, ya que este sentimiento se aloja en el pulmón. Una manera sencilla es ir sacando el polvo acumulado dentro del hogar... Según ella, este acto psicomágico aérea el espacio y genera lugar para recibir nuevas ideas.
 
 
Por otro lado, una amiga infectada comparte su cuarentena en el sur de Francia junto a un grupo de amigos artistas que parecen no contagiarse de ella, ni de otra compañera que también es positiva. Me contó que perdió el olfato y el gusto durante varios días y que fue muy emocionante cuando una tarde, mientras se duchaba, volvió a sentir el perfume del shampoo Elvive. Pasa el tiempo entretenida con sus compañeros de cuarentena, algunos trabajando online. No participa de las actividades físicas, ya que el cansancio del cuerpo le resulta agotador. Muchas veces simplemente se queda observando a su amigo bailarín mientras entrena su dedo gordo del pie y hace barra y pas de deux.  Cuenta que después de caminar 350 metros “ya no puede más”. Ha aprovechado el tiempo para escribir un newsletter sobre la vida en cuarentena y su experiencia como COVID positiva. 
 

Algo muy distinto ocurre en París. La ciudad se vacía cada día más, los franceses que pueden se van de la ciudad y muchos extranjeros volvieron a sus países antes de que se cierren los aeropuertos.  Allí, el miedo por la epidemia es grande y el número de víctimas fatales crece diariamente. Se puede pasear a las mascotas y por eso muchos salen varias veces en el mismo día. Una amiga consiguió un permiso especial para sacar a correr a su perro al patio interno de su edificio. Su trabajo disminuye y comparte su cuarentena junto a su pareja, sus perros y sus video-llamadas con familiares y amigos de Barcelona, Buenos Aires, Guatemala y Milán. 
 

Otra amiga francesa me escribió con el ánimo decaído porque le han recortado el sueldo a media jornada y es muy probable que en breve la den de baja ya que trabaja en una aerolínea y, como se imaginarán, el área del turismo está profundamente impactada. Es también el caso de un gran amigo argentino que vive en San Pablo y tiene coronavirus.  Sus síntomas fueron sólo un resfrío y perdida del olfato.  Lo curioso es que su pareja con quien convive dio negativo.  Y más curioso aún es que su obra social haya ido a su hogar a testearlos. Al parecer fueron de los últimos porque dejaron de dar abasto. Ellos trabajan en el rubro turismo como agentes de viaje. Temen que si esto se prolonga por más tiempo, se verán forzados a recortar puestos de trabajo de sus empleados con quienes mantienen un vínculo muy estrecho.
 

Una amiga española que vive en Bruselas me contó que ahora, en España, está mal visto salir a la calle. Sólo se puede salir para hacer las compras y la policía detiene a las personas y las multan si las encuentran cometiendo una infracción. Contrario a esto, en Bruselas, la gente sale tranquila a pasearse por los parques.


Un primo madrileño, su mujer y sus dos niños pequeños están todos contagiados. Por las noches llegan a tener 40 grados de fiebre, o más. Está desesperado por ser atendido por profesionales médicos pero sólo consigue que le indiquen por teléfono las medidas para cuidarse entre ellos. ¡No logra entender cómo puede hacer un enfermo para cuidar de otro enfermo!
 
 
En cuanto a costumbres y tradiciones, en Sevilla, por primera vez en la historia han cancelado la Semana Santa y la Feria de abril, los dos acontecimientos más importantes del año en la ciudad. Ni en la guerra civil se habían suspendido. Me emocionó como un colectivero pasó conduciendo su autobús como si fuera un Paso de las tradicionales procesiones que normalmente llenan las calles de Sevilla en la Semana Santa, apretando el freno y dando pequeños “saltos” intermitentes.  En esta ciudad en donde las tradiciones están tan vivas y tan profundamente arraigadas en el alma de sus sevillanos, esto les llenó el pecho de orgullo y celebración, como también lo hizo un hombre que salió a pasear a su perro vestido con el atuendo tradicional de su cofradía con el que estaría llevando el Paso.
 

En la isla balear y mediterránea de Ibiza de “tradición” discotequera más reciente, también fue anunciado que las discotecas y mercadillos permanecerán cerrados en esta temporada 2020.  Muchos locales suspiran que este año la isla volverá a ser un poco como fue en los años 60, más payesa, Ibicenca, hippie y espiritual.  Claro que también esperan una gran recesión, y entre otras cosas, la iniciativa de crear un banco de alimentos ya se puso en marcha.  Pienso en la escena del filme de 1969, que Barbet Schroeder filmó en Ibiza, More, en donde los dos protagonistas bajan corriendo por las rocas y se lanzan desnudos al mar de Punta Galera con la música de Pink Floyd de fondo, detrás de una ilusión de libertad y de paraíso perdido…
 

Un paraíso perdido que parecería estar llegando para las comunidades de conciencia como Ammanacer y miles de personas que están en un camino de búsqueda espiritual. Ante el avance de la pandemia ponen sus dones al servicio y elevan cantos, ofrendas y meditaciones por el planeta Tierra y por toda la humanidad.  Cuentan que de ese modo elevan la vibración del planeta y contrarrestan el miedo, el pánico social y la mismísima enfermedad desde el amor, la esperanza y la paz.  También hay círculos de cursos de milagros activos que, a través de la plataforma virtual zoom, se acompañan durante toda la cuarentena y reflexionan sobre este tiempo que consideran como la segunda venida de Cristo.  El día 4 de abril a las 23:45 hs de Argentina fue clave, ya que se dio la conjunción astrológica exacta entre los planetas Júpiter y Plutón que habilitó un portal energético muy poderoso para acompañar este pasaje hacia un nuevo paradigma: millones de personas alrededor del mundo se unieron en meditación en ese mismo momento.  ¡La escala de Schumann para medir la resonancia electromagnética de la Tierra llegó a un pico energético!  Como señala el médico antropólogo, PHD y chamán, Alberto Villoldo, se está dando el traspaso del homo sapiens al homo luminoso, quien dispondrá con total conciencia de su fuerza creadora y accederá a su intuición y sus guías de manera directa. ¿Será así?  ¿Vendrán 500 años de reconexión con la tierra y la comunidad como dice la profecía Inca del Pachakuti? 


Clara Bunge nació en Buenos Aires. Vive entre París, Buenos Aires, Londres e Ibiza. Es artista visual, Licenciada en Artes y mujer medicina.
 


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